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Cultura

"En el siglo XVI también sobraban ladrones y faltaban héroes"

El escritor Juan Gómez-Jurado ambienta en Sevilla su última novela, "La leyenda del ladrón".

el 14 jul 2012 / 20:06 h.

Juan Gómez-Jurado, un superventas que se sintió irresistiblemente atraído por la capital hispalense.

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es un entrevistado escurridizo. Entre pregunta y pregunta, contesta llamadas de teléfono, posa para los fotógrafos, salta de un tema a otro... Pero acaba explicando, al menos, por qué después de enredarse en intrigas vaticanas en su novela superventas Espía de Dios, o de viajar al Munich de entreguerras en El emblema del traidor, ha decidido trasladarse a Sevilla en su última obra, La leyenda del ladrón, con la que ha fichado por Planeta.

"Tengo familia sevillana, mis abuelos son de aquí, pero nunca pensé que fuera a vivir cuatro años en la Sevilla del siglo XVI. Un día tuve la visión del final de la novela, una escena en el puerto del Arenal, y comprendí que tenía que escribir algo que acabara allí. hasta ese momento había escrito thrillers tecnológicos y cosas así, y de repente... No me quedó más remedio que hacerlo, aunque me provocara peleas con mis editores norteamericanos, que querían más de lo mismo", recuerda.

La trama de La leyenda del ladrón recrea un mundo de mendigos y prostitutas, nobles y comerciantes, espadachines y ladrones, donde el amor, la pasión y la venganza son los pilares de la realidad cotidiana. La historia tiene como protagonista a un niño salvado misteriosamente de la muerte, que crecerá para erigirse en la última esperanza de los desfavorecidos. El destino de Sancho de Écija y el de quienes le rodean llevará al lector hacia un final sorprendente.

"Mis novelas son muy divertidas", proclama el propio autor. "No tienen nada que ver con un tocho aburrido. Si no les divierten, les devolvemos su dinero", añade el madrileño. "Creo que la clave está en contar a través de las acciones de los personajes, sin narrar demasiado. Así ves cómo era la gastronomía, la esclavitud, cómo era la vida en las calles".

Otra constante en la obra de Gómez-Jurado es, siguiendo con sus palabras, "jugar siempre con la sorpresa. Y esta vez quise llevarlo todo un poco más allá, plantear la novela como un juego de cajas chinas. Todo cobra un significado distinto al llegar a la última página. Pero no puedo contar nada más, o me expongo a estropearle la fiesta al lector", comenta el escritor.

DE HOMBRES Y LEYENDAS

En medio de esa urdimbre, el novelista no duda en introducir como personajes al mismísimo Miguel de Cervantes y al también escritor William Shakespeare, "pero como Miguel y Guillermo, como hombres, que antes de convertirse en leyendas también fueron, a su manera, héroes", como especifica Gómez-Jurado.

Asimismo, resulta difícil plantearse hasta qué punto aquella Sevilla que fue, al decir de Gómez-Jurado, "el centro del universo" permite establecer algunos paralelismos con la situación actual.

"En aquella España, como en la de ahora, sobraban ladrones y faltaban héroes", asevera, al tiempo que subraya que su protagonista "es precisamente el pícaro que se convierte en héroe", mientras que "los malos son un duque y un banquero".

"Vivimos una época con una quiebra entre el Estado y el pueblo llano acojonante", afirma tajante Juan Gómez-Jurado. "Asistimos a un estado en bancarrota, que debe ingentes cantidades a los bancos, y de nada sirve que dos veces al año lleguen al Guadalquivir los barcos de Indias, cargados de oro. Esos recurso se malgastaron en causas vanas de ambición personal", concluye el escritor.

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