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"En el trabajo soy una colega más"

María Teresa es uno de los miles de discapacitados que trabajan en España.

el 07 ago 2010 / 20:18 h.

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María Teresa Ríos, que padece una discapacidad física, ha conseguido un empleo de atención al cliente en Sevilla.

María Teresa Ríos ha conseguido, al fin, la oportunidad de trabajar, tras años buscando un empleo. Pero no todas las personas con discapacidad corren la misma suerte, ya que alrededor de 240.000 discapacitados que se encuentran en edad laboral, están desempleadas en España. Favorecer su inserción en el mundo del trabajo sigue siendo uno de los retos del país.

Los discapacitados constituyen un importante porcentaje de la población española, alcanzando casi los cuatro millones, lo que supone un 8,5 % del número total de habitantes. Para superar los obstáculos que estas personas con discapacidad puedan encontrar a la hora de lanzarse al ámbito laboral, cuentan desde 1982 con el apoyo e impulso de la Ley de Integración Social del Minusválido, conocida como Lismi. Esta ley impone que todas las empresas públicas y privadas de más de 50 empleados deben tener un 2% de discapacitados contratados.

Para conocer si los empresarios son fieles a la legislación, la fundación Adecco ha realizado un estudio, ya que se calcula que el 70% de las empresas la incumple. No obstante, la situación en Andalucía es más positiva con respecto a otras comunidades. Y es que el 72% de las empresas andaluzas encuestadas por Adecco, que cumplen el requisito de más de 50 trabajadores, tienen incorporados en su plantilla personas con algún tipo de discapacidad. Estos datos demuestran, según María Eugenia Blasco, coordinadora regional de Andalucía de Adecco, un claro avance en los últimos años, ya que "en 2002 nadie conocía la Lismi". Ocho años después, el 84% de las empresas andaluzas encuestadas reconocen que saben qué es, aunque es un índice menor el que la aplica en su modelo de negocio.

Además, en algunos casos, la integración de personas con dificultades en la compañía, se convierte en un rasgo diferenciador, ya que como afirma Blasco "cualquier empresa que destaque por acciones sociales será más valorada por el público".

En este sentido, parece vislumbrarse un período de progreso en el acceso al empleo de personas con discapacidad. El año pasado fueron contratados en Andalucía 10.000. No obstante, aún quedan alrededor de 13.000 parados, ya que como apunta María Teresa Ríos, una trabajadora del sector servicios que padece una discapacidad física, encontrar empleo no es tarea fácil. "Llevaba mucho tiempo sin trabajar", explica esta mujer. Ahora es empleada en el departamento de atención al cliente de una empresa en Sevilla. Sin embargo, encontró este puesto hace sólo un mes y medio. "Están muy contentos conmigo. Me he adaptado muy bien y estoy encantada" comenta María Teresa, que, además, apunta que el trato con sus compañeros es "maravilloso, soy una colega más".

Y es que esta mujer de 54 años se caracteriza, como muchas de las personas que sufren algún tipo de discapacidad, por el espíritu de superación, pero, sobre todo, por las ganas de trabajar. María Teresa tenía una experiencia laboral amplia, pero tras sufrir una discapacidad del 33%, ha tenido dificultades para encontrar un empleo y seguir trabajando. Antes trabajaba de comercial en una empresa de automóviles, y "fui la primera mujer visitadora médica de laboratorio de Andalucía", comenta con orgullo. "Ahora esto no puedo hacerlo, pero estoy estupendamente sentada hablando con la gente", expresa con optimismo.

El mayor reto en el ámbito de la integración es concienciar de la ley a los empresarios, pero también hay otros aspectos que deben mejorarse. El más importante es la adaptación de las instalaciones, ya que un 64% de las compañías de Andalucía no las tienen acondicionadas. Además, como sugiere Blasco, la mayoría de las reformas llevadas a cabo se reducen a rampas de acceso y baños e incluso hay "algunas rampas que son imposibles de subir".

María Eugenia Blasco cree necesario un buen funcionamiento de la Lismi, ya que 28 años después de su puesta en marcha, aún hay un número importante de empresarios que la ignoran. Y es que un completo uso de la Lismi fomenta, según Blasco, "que la sociedad siga avanzando para conseguir la diversidad en todos los sentidos y la integración laboral de los discapacitados". Pero también impulsa el sentimiento de realización y satisfacción de personas como María Teresa que intentan hacerse un hueco en el complicado mundo laboral.

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