Economía

'En épocas buenas hay que pensar en las malas. Lo aprendí en la crisis del 93'

El sector del automóvil es uno de los más perjudicados por la coyuntura actual. Eso lo sabe bien el director general de Syrsa Renault, que reconoce una caída de ventas del 20% en un año. Su fórmula para luchar contra ello: correr más que la palabra maldita. Foto: J.R.

el 15 sep 2009 / 11:45 h.

El sector del automóvil es uno de los más perjudicados por la coyuntura actual. Eso lo sabe bien el director general de Syrsa Renault, que reconoce una caída de ventas del 20% en un año. Su fórmula para luchar contra ello: correr más que la palabra maldita.

-¿Cómo comienza la andadura de Syrsa Renault y qué supone para la ciudad de Sevilla?

-Llevamos como concesionario desde 1961. En este tiempo ha estado al frente de la empresa la familia Galnares con otros socios. En estos años, gracias a la penetración de Renault, muchos ejercicios hemos sido líderes en ventas y somos muy conocidos en la ciudad, porque hemos acumulado muchos clientes. Además, siempre hemos tenido una sola marca, y el cliente identifica Syrsa con Renault y con la historia de Sevilla.

-¿Por qué sólo una marca?

-Siempre hemos estado muy vinculados a ella. La familia Galnares está muy relacionada con la fábrica de Sevilla. Mi abuelo fue fundador y su director general. Era de accionistas sevillanos, se vendió a Renault y después mi padre se quedó con la concesión.

-¿Cuál es la situación del mercado sevillano?

-Es prácticamente la misma que la nacional. Nosotros en concreto llevamos una caída del 20% y creciendo. Vamos a terminar 2008 con un 25% de descenso de las ventas.

-¿En qué perfil de cliente lo está notando más y en qué modelos de vehículos?

-Renault tiene una gama de baja contaminación, por lo tanto, exenta del impuesto de matriculación y lo que estamos vendiendo mejor son los que están exentos por baja emisión de CO2. Estamos comercializando muy bien toda la gama Megane y los coches de menor cilindrada. En cuanto al cliente, es más difícil de definir. La dificultad de crédito es para todos y no hay un perfil concreto, le afecta a todo el mundo.

-¿Las otras patas del negocio del concesionario compensan la caída de venta de coches nuevos?

-Ahora mismo, con los menores ingresos por venta de vehículos nuevos, la posventa es muy importante para la supervivencia del concesionario. Se ha vendido mucho en los años anteriores, tenemos un parque importante y los ingresos por posventas lo son.

-¿Cuáles son sus previsiones del cierre para este año?

-Vamos a cerrar con unos 170 millones de facturación, lo que supone una caída del 16% respecto al año pasado. En lo que es posventa y en mano de obra no estamos cayendo. Lo que ocurre es que estas ramas del negocio aportan menos a la facturación, pero el margen que nos deja es importante y cubre una parte esencial de los gastos de la concesión. El que tenga una buena posventa va a soportar la crisis mucho mejor.

-¿Ha notado un repunte en la morosidad?

-Principalmente afecta a las financieras, a nosotros poco. Trabajamos sobre todo con Renault Financiación, en un 65%. Sabemos que la morosidad se está multiplicando por tres o incluso cuatro.

-¿Cuáles son las armas que tiene preparada Syrsa para afrontar la coyuntura?

-Ya preveíamos una gran caída del mercado durante 2007, con lo que las medidas más importantes, como la disminución de circulante, de stock, y de gasto de todo tipo, entre lo que se incluye la reducción de plantilla, las empezamos a tomar el año pasado. El 80% de las iniciativas contra la crisis ya están puestas en marcha.

-¿Qué recorte de plantilla han supuesto estas medidas?

-De aproximadamente un 10% de la plantilla.

-¿Qué diferencia hay entre esta crisis y la de 1993?

-Aquélla fue muy difícil para nosotros porque ese año se acababa de celebrar la Expo y hubo una gran resaca. En 1992 cayó la actividad comercial en Sevilla y Renault en concreto tuvo un descenso fuerte de penetración. Ahí aprendí que en las épocas buenas hay que pensar en las malas y viceversa. Eso ha determinado que esta vez tomáramos medidas antes. En esta situación hay que correr más deprisa que la crisis, para que no te pille.

-¿Cómo valora el Plan VIVE?

-El año pasado terminó el Plan Prever y el VIVE, que tiene la finalidad de incentivar las ventas y quitar el parque antiguo no está funcionando. El objetivo era llegar a los 200.000 coches en el periodo que duraba y en agosto ha sido un fracaso total. El Prever estaba funcionando muy bien y ha sido una pena su finalización, porque el VIVE es muy restrictivo. Es sólo para coches de más de 15 años y los nuevos tienen que tener un bajo nivel de emisiones. Además, está condicionado a que le concedan financiación, por lo que tiene que haber muchas coincidencias.

-¿Prevé un otoño duro?

-El primer semestre hemos visto caídas del 40%. Lo que pensamos es que éste es el suelo del mercado. Menos de un 60% de las ventas no caerá, porque el coche se necesita y si se mantiene mucho, el coste de mantenimiento de uno antiguo sale poco rentable.

-¿Ha cambiado su política inversora por la crisis?

-No hemos modificado las inversiones previstas. Estamos haciendo un nuevo taller de chapa y pintura en el polígono Calonge, un taller de carrocería rápida en una instalación que tenemos en Bollullos Par del Condado (Huelva), y unas nuevas instalaciones en Huelva. Esto supone un montante de 600.000 euros. Como inversión, es importante la que destinamos a formación, de 250.000 euros al año. La plantilla es de 282 personas. Vamos a cerrar una de las tres centrales de San Pablo en octubre, aunque no supone despidos.

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