Economía

«En España faltan los idiomas y la predisposición a salir al extranjero»

El director de Adecco en Andalucía Occidental, Eduardo Contreras, defiende la contratación temporal aunque admite que detrás se esconden algunos contratos que deberían ser fijos porque el empresario no tiene flexibilidad.

el 24 oct 2010 / 19:15 h.

Eduardo Contreras, en una de las oficinas de Adecco en Sevilla, situada en la avenida de Ramón Carande.

-Los contratos temporales surgieron para animar la contratación y crear empleo. ¿Cómo se llega a una tasa tan elevada de temporalidad?

-No estoy de acuerdo con ese origen. España es un país eminentemente temporal porque una de sus principales industrias es el turismo, que va acompañado de la estacionalidad, y ésta va pareja con la temporalidad. La temporalidad en sí es buena porque las empresas tienen sus puntas de trabajo, el problema viene cuando existe una temporalidad fraudulenta, es decir, se camuflan contratos fijos con temporales. La experiencia nos dice que en los países en los que la cuota de penetración de ETT es mayor, existe menos temporalidad.

-¿Mucho abuso, entonces?

-Existe mucho abuso porque los empresarios tampoco tienen herramientas de flexibilidad para poder dinamizar sus contratos. Muchas veces es consecuencia de una legislación precaria, con lo que no podemos culpar sólo al empresario. Hay que dotarles de más instrumentos de flexibilidad.

-¿Qué le parece la reforma laboral del Gobierno?

-Supone un pequeño avance pero desde luego no es definitivo, nos parece muy light porque no aborda los problemas reales que son la creación de empleo, la formación de los trabajadores y el control de las relaciones laborales. Al final ha entrado en materias como la limitación a los contratos temporales y ahora ése no es el problema, lo importante es crear contratos sean de la naturaleza que sean.

-¿Cree que puede contribuir a reducir la temporalidad?

-Creo que no porque no da solución a las empresas, que tienen necesidades temporales. La falta de cualificación de los trabajadores hace que los empresarios no se quieran desprender de los que tienen y empiecen a camuflar los contratos.

-¿Cuál es el nuevo papel de las agencias de colocación con la reforma?

-Aún está pendiente de desarrollo legislativo. Mejor que nosotros no puede hacer nadie la intermediación laboral porque conocemos el tejido empresarial y el marco de los trabajadores, con lo que podemos hacer de puente. Somos ágiles y flexibles.

-¿Cómo ha influido la crisis en el negocio?

-El escenario ha ido variando. Ésta ha sido una crisis de empleo y el sector ha caído mucho, de hecho la cuota de Agett [patronal de las ETT] puede haber caído en torno a un 50% en los comienzos. La actividad está ahora remontando y sí notamos que existe cierto movimiento que se debe a que las empresas no quieren realizar contrataciones directas y prefieren acudir a empresas como la nuestra, que le dan más flexibilidad y una capacidad de selección de perfiles más cualificados porque hoy necesitan a gente más polivalente. Antes valía cualquiera para trabajar y ahora no, necesitan a una persona con determinadas capacidades, actitudes y disposición al trabajo.

-¿Y cómo ha evolucionado el perfil del demandante?

-Tenemos más currículos y para una oferta hay muchos más candidatos, pero no todos son válidos. Se dice que es la generación más formada que existe, y aunque es así, no está realmente formada en lo que necesita el país. Ahí es donde viene el gran bache entre la oferta y la demanda. Lo que más busca una empresa es conocimiento, experiencia previa y sobre todo predisposición al trabajo. El perfil que acude se ha diversificado. Antes de la crisis era gente joven y ahora cualquier persona, desde un padre de familia con 20 años de experiencia a una madre que lleva tiempo sin trabajar, inmigrantes... Y cada vez acude más gente que quiere cambiar porque también hacemos selección para puestos intermedios y superiores.

-El desempleo juvenil supera ya el 40% de tasa de paro...

-El paro juvenil es una de las lacras. Los jóvenes tienen que tener hoy una resistencia a la frustración bastante fuerte. Les animo a que no paren en su formación y a que vean la búsqueda de empleo como un trabajo más al que tienen que dedicar ocho horas, levantarse temprano, ir a las empresas... y, sobre todo, no perder el horizonte de que su objetivo es encontrar un empleo.

-Ante la escasez de empleo se han disparado las solicitudes de master, posgrados, etc, para continuar con la formación.

-Tenemos un problema fundamental en este país, que es la falta de formación en idiomas y la poca predisposición a salir al extranjero. Si yo fuera un recién licenciado, lo que haría sería estar muy preparado en idiomas y buscar experiencia internacional. Por ahí es por donde pueden alcanzar esa primera experiencia laboral. Además, hay muchas empresas que están exportando a otros países para dar salida a sus productos y necesitan personal.

«El SAE se centra en gestionar la prestación»

-¿Por qué la mala fama de las ETT?

-El papel de malos surge de sus orígenes. Al principio no existía la convergencia salarial, con lo que un trabajador de ETT ganaba menos que otro que desarrollara el mismo trabajo. Fue una ley del Gobierno de Felipe González que pretendía abaratar los costes para que su implantación fuera más rápida, pero fue un error. Hoy un trabajador de ETT tiene los mismos derechos y obligaciones, con lo que la guerra no está tanto con nosotros.

-¿Cuál sería el escenario deseable, el equilibrio?

-En España tenemos alrededor de un 25% de temporalidad. El escenario ideal sería en torno a un 17%. La ETT tiene una cuota de penetración del 1% o 1,5%.

-¿Por qué ha sido así?

-La ley es relativamente nueva, también hemos sido un sector al que la legislación en sus inicios no ayudó a estar bien visto. La reforma nos ayuda a entrar en sectores que estaban limitados como la construcción, los químicos y las administraciones públicas, pero lo aborda porque existe una directiva de la Comisión Europea que le obliga.

-¿Por qué Andalucía es líder en tasa de paro?

-Siempre huyo del paradigma de que Andalucía es diferente al resto. Tenemos profesionales como los mejores y parados como los peores en cuanto a predisposición. No es tanto algo regional como personal, existe una cultura del acomodo, tenemos menos exigencias personales porque salimos adelante con menos y somos reacios a salir fuera.

-¿Por qué cree que es tan poco eficiente el SAE en la búsqueda de un empleo?

-Los organismos públicos se dedican fundamentalmente a la gestión de la prestación por desempleo, que es muy importante. Las políticas activas de empleo, formación y reinserción son un añadido.

-¿Se ve trabajando a los 67 años?

-Existe una gran incongruencia porque estamos viendo que cada vez es más difícil insertar a personas mayores de 45 años y por otro lado se les quiere alargar la vida laboral. Existe un gap que a ver cómo casa.

  • 1