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En Gaza nunca es Navidad

No hay otra razón que la coyuntura política para entender los bombardeos masivos, aterradores, ordenados por el gobierno israelí sobre la franja de Gaza sin distinguir, siquiera, entre objetivos civiles y militares. Si no hubiera elecciones en Israel el próximo 10 de febrero. Si los sondeos no apuntaran al triunfo del ultraconservador Benjamín Netanyahu

el 15 sep 2009 / 20:36 h.

No hay otra razón que la coyuntura política para entender los bombardeos masivos, aterradores, ordenados por el gobierno israelí sobre la franja de Gaza sin distinguir, siquiera, entre objetivos civiles y militares. Si no hubiera elecciones en Israel el próximo 10 de febrero. Si los sondeos no apuntaran al triunfo del ultraconservador Benjamín Netanyahu.

Si la imagen de la ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, candidata del Kadima frente a aquél, no ofreciese un perfil débil con un Presidente, Olmert, en retirada y al que esperan los tribunales. Y si finalmente no le quedaran escasos días a Bush en la Casa Blanca (espero que Obama no lo hubiera consentido) no se agolparían los cadáveres de inocentes por las calles de Gaza. Resulta intragable saber que Ehud Barak, ministro de Defensa y líder de los laboristas, haya organizado los bombardeos y probablemente, cuando escribo estas líneas, la invasión del pequeño territorio desde el que les vienen hostigando desde años atrás las milicias de Hamas.

Ya del anciano Peres, tránsfuga desde el laborismo al Kadima, sin poder real ni capacidad para imponer la paz, puede esperarse algo que le permita seguir ostentando dignamente el premio Nobel de la Paz. Nada nuevo ni diferente ha sucedido en la franja que justifique esa decisión de "guerra total". Tan ineficaz ha resultado la violencia en la zona como lo será ahora. Tal vez, Simon Peres recuerde su juventud en la Haganah y que ni los ingleses pudieron contra unos jóvenes motivados y decididos a todo, incluida la voladura del Hotel King David, con tal de conseguir la independencia.

No hay guerras totales victoriosas posibles contra un enemigo desesperado al que la violencia sufrida justifica la que practican, obteniendo con ello el apoyo pleno de los países árabes.

Con el reconocimiento sin matices del derecho de los israelíes a vivir en paz en su tierra, no puede sino calificarse este error horrible de los bombardeos como una atrocidad injustificable. Y todo por ganar unas elecciones ya manchadas con sangre que traerá más sangre. Allí no es Navidad nunca.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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