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En la puerta de Correos

En la puerta'correo, mi arma, tu m'ah citao, cantaba El Pali, que había nacido un poco más arriba, casi en el sitio donde el alcalde -descaradamente- comparte foto con el francés de Cádiz Jean Reno.

el 15 sep 2009 / 18:22 h.

En la puerta'correo, mi arma, tu m'ah citao, cantaba El Pali, que había nacido un poco más arriba, casi en el sitio donde el alcalde -descaradamente- comparte foto con el francés de Cádiz Jean Reno. A la acera de Correos la llamaban en mis tiempos el tontódromo porque allí, desde los buzones a Fillol, iban a pasearse las niñas y los niños en edad de merecer. Ahora creo que en la heladería (que luego fue el primer snack-bar de Sevilla sin que nadie supiera qué significaba eso) han puesto una franquicia (que tampoco se sabe muy bien qué es aunque no sea nada relacionado con la memoria histórica).

La vieja acera de Correos se ha alargado y ensanchado hasta llegar desde la Puerta de Jerez al Ayuntamiento y desde Correos a la Plaza del Triunfo y por allí pasea ahora todo el mundo, incluso los turistas, asombrados por la mescolanza de arquitecturas de la acera de los pares de la Avenida que, en realidad, son todas casi del mismo año porque así lo ordenaban los cánones del historicismo que comenzó llamándose "estilo sevillano" y acabó siendo regionalismo porque a nosotros siempre nos ha gustado patearnos nuestros propios inventos.

Ahora nos hemos inventado la Avenida-museo. Pero una cosa es su urbanismo, tan lejano de la sevillana del Pali, y otra la mente de aquellos a los que aquí se les enciende la bombilla con ideas de aprovechar trenes baratos. Si la exposición de Afanador fue una obra de creación (creada por su autor, el Centro Andaluz de la Fotografía y Pablo Juliá) la de cine que ahora se exhibe algo muy distinto. En ella asoma las orejas la tentación de convertir la Avenida -descaradamente- en un espacio de autobombo. Ese museo, igual que las casas del Concurso de Arquitectura de 1912, es un invento como la copa de un pino pero ya verán lo poco que tardamos en cargárnoslo.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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