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"En la UNIA, nuestra oferta no estará de espaldas al mercado"

Eugenio Domínez Vílchez, tomó posesión como rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) hace un año y ya ha tenido que lidiar con un importante crisis, la generada a raíz de la denuncia de la sede de Baeza de desmantelamiento de la misma.

el 02 nov 2014 / 13:00 h.

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Eugenio Domínguez tomó posesión como recto de la UNIAel 1 de octubre de 2013 en San Telmo. / Carlos Hernández Eugenio Domínguez tomó posesión como recto de la UNIAel 1 de octubre de 2013 en San Telmo. / Carlos Hernández -Tras la reunión del Patronato el pasado jueves, ¿usted ha rectificado o ha aclarado? -Aclarado, aclarado. No había intención alguna de cambios negativos para nadie. En el Patronato, aclaramos nuestra política como equipo de Gobierno, que se basa en buscar la racionalización de centros y sedes. Cada equipo tiene su impronta, una política diferente al anterior. No digo ni mejor ni peor, digo diferente. -¿Ha existido alguna vez la intención de cerrar centros? -Nadie ha pensado en esto entre otras cosas porque no soy yo quien decide si se cierran o no centros. Esa es una decisión que depende de la Junta de Andalucía. -Entra dentro de lo normal que cuando alguien asume el mando de un barco le quiera dar su propio rumbo pero es que en el caso de la UNIA la purga ha sido importante. -Insisto: la nuestra es una forma diferente de afrontar la gestión. Cada uno tiene una manera de hacerlo. Yo fui designado tras aceptarse mi modelo para la UNIA. La experiencia me avala tras ocho años en el Rectorado de Córdoba. Me fui de allí con la satisfacción de haberlo hecho lo mejor posible. Yo he estado un año analizando la situación y después he movido las piezas para dar más peso a la base académica en detrimento del peso de los cargos de confianza en la gestión. ¡Pero esto pasa en todas las universidades cuando hay cambio de equipo! -¿Y cuál es el proyecto de Eugenio Domínguez para la UNIA? -Un proyecto en el que el uso que hagamos del dinero de los ciudadanos sea correcto, un dinero destinado a enseñar con posgrados de calidad y atractivos. Pero somos más que eso. Tenemos másteres propios, cursos de formación... Toda nuestra oferta tiene que estar imbuida de modernidad, con enseñanzas que necesiten nuestros estudiantes. Nuestra oferta tiene que ser atractiva para el usuario no para el profesor de la casa. La UNIAtiene que estar al servicio del sistema. -¿Cuál va a ser el encaje de la UNIAen el nuevo sistema universitario que pintan las normas del ministro Wert? -Tenemos un problema: no sabemos cómo han funcionado los cambios introducidos en los últimos años y ya el Gobierno nos quiere cambiar las reglas. No es verdad que en toda Europa funcione la fórmula de tres años de grado y dos de posgrado. Es probable que cuando se apruebe tengamos que cambiar nuestra estructura. Y esto nos va a afectar mucho, nos deja un panorama complejo.Este cambio que afecta a nuestra organización y a nuestro cuerpo académico nos plantea retos difíciles. Si dependemos de lo que haga cada universidad, tendremos un gazpacho. El camino más sencillo es que las universidades andaluzas consensúen un tres más dos. Prefiero esa generalización y el estándar antes que el caos. -Sin embargo, los acuerdos parecen cada vez tener menos valor. Ahí está el del B1, que ha estallado por los aires con el incumplimiendo de Cádiz, que lo ofrece gratuito; ahí está la falta de consenso para nombrar un portavoz de los rectores andaluces; y ahí está la rocambolesca matriculación de un centenar de estudiantes en la Universidad sin haber aprobado la Selectividad. -Nosotros no tenemos grados... Dicen que el mejor escribano echa un borrón. Nadie es perfecto. Lo importante es que se rectifique. No me gustan las posiciones numantinas. -Se compromete a diseñar una oferta que responda a las necesidades de los estudiantes. ¿Y qué demandan ellos? -Hoy mismo [la entrevista se hizo el martes 28] ha salido un informe de empleabilidad [se refiere al estudio Inserción laboral de los estudiantes universitarios, del Ministerio de Educación] del que nos leeremos hasta la última coma. No vamos a estar de espaldas al mercado. No vamos a hacer un máster en Filología etrusca, con todos mis respetos a la Filología etrusca. Nuestro campo será el tecnológico sin olvidar nuestro compromiso con la formación más generalista, porque hay quien no busca sólo un puesto de trabajo. Propondremos nuevos másteres y títulos que sean atractivos a las universidades socias. -¿Les acompañará el próximo presupuesto? -Difícilmente tendremos más dinero que este año. Si tuviéramos lo mismo podríamos hacerlo muy dignamente. Sería pretencioso pedir más porque hay universidades hermanas que lo están pasando muy mal. Vamos a buscar dinero por otras vías. El patrocinio hay que trabajarlo más. Ha disminuido un montón, pero si el producto es atractivo, el patrocinador no va a decir que no. También potenciaremos cátedras financiadas. -¿Cómo valora, desde su experiencia, que los máximos responsables de la política universitaria planteen de forma recurrente el cierre de facultades y la redefinición de la oferta académica? -Aquí me pone en una tesitura. Yo no soy un rector electo. Respeto a los políticos, que sí son electos y tienen derecho a equivocarse. -No me va a contestar, ¿verdad? -No.

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