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En las fusiones, nada sin el PP

Escuchando las últimas diatribas y las mofas de Cristóbal Montoro contra la fusión, por absorción, de la Caja Castilla La Mancha (CCM) por parte de Unicaja, no es de extrañar que surjan poderosas razones para pensar que estamos ante una delicada operación...

el 15 sep 2009 / 23:40 h.

Escuchando las últimas diatribas y las mofas de Cristóbal Montoro contra la fusión, por absorción, de la Caja Castilla La Mancha (CCM) por parte de Unicaja, no es de extrañar que surjan poderosas razones para pensar que estamos ante una delicada operación que, de llevarse finalmente a cabo, se hará, desde luego, sin el favor y el apoyo del Partido Popular, formación de cuya área económica es responsable el ex-ministro. Desde el minuto uno del proceso las críticas han sido constantes poniendo en duda la bondad de esta iniciativa y recalcando los graves riesgos que contrae la caja malagueña. En su afán por arremeter contra los actuales rectores de la entidad castellano-manchega, advierten los populares del desastre que se puede producir y anuncian que en su momento pedirán responsabilidades desde el Banco de España pasando por todos y cada uno de los dirigentes de dicha caja, por lo que habrá que entender que en este capítulo se incluirán, también, a los representantes de dicho partido que se sentaban en el consejo de administración de ésta cuando se tomaron las nefastas decisiones que la han llevado al desastre en el que se encuentra.

rentable doble juego

Los socialistas consideran que, en todo caso, la fusión podrá hacerse toda vez que la lógica se está imponiendo hasta el punto de que los propios designados en su día por el PP están apoyando abiertamente, en los respectivos órganos de gobierno, este proceso. Ese doble lenguaje, por tanto, a priori, les está viniendo relativamente bien. Hacen el suficiente ruido como para reclamar culpabilidades, que las hay, desde luego, por la pésima gestión que se ha efectuado pero, al mismo tiempo, con sus votos, posibilitan que salga adelante. Se trata de un contradictorio juego, desde luego, sumamente ventajista, que da una ligera idea del verdadero sentido absolutamente instrumental que algunos otorgan a las cajas dentro de sus legítimas estrategias políticas. Lejos de tratar de apartar de la discusión más barrio bajera posible a las cajas, por su importancia dentro de sistema financiero andaluz, se convierten, sin embargo, en munición de primera a pesar del delicado paso que está dando, en este caso, Unicaja.

La inútil intervención de Zapatero

El asunto ha llegado a tal extremo que Zapatero se vio obligado a hablar con Rajoy con el fin de que cesara la hostilidad abierta al respecto, iniciativa, que a tenor de lo que venimos escuchando, está claro que ha caído en saco roto. Así las cosas, hay que asumir que si, finalmente, se culmina esta fusión se hará sin aliento de los populares aunque no hay que descartar un cambio radical en su comportamiento, cosa bastante improbable a no ser que, por ejemplo, a la hora de confeccionarse el nuevo organigrama de la caja resultante, sean generosos con ellos. Mientras, con una envidiable discreción, sigue la renovación de los órganos de gobierno de Cajasol. Todavía es pronto, pero puede que, a su término, ese mismo PP que tanto ruido hace, en esta entidad, en cambio, sea más irrelevante aún ya que los socialistas podría alcanzar mayoría absoluta en su nuevo consejo. La pregunta es, si sufre un retroceso dentro de dicha caja, si va a optar por el camino de la beligerancia plena al igual que con Unicaja.

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