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En las zonas del Centro peatonalizadas quedan aún detalles que rematar

Bancos deteriorados, tubos que echan raíces junto a los árboles o parterres sin vegetación. Éstos son algunos de los detalles que quedan por rematar en las zonas del Centro que han sido peatonalizadas después de años de hegemonía del coche sobre el peatón. Foto: Gregorio Barrera.

el 15 sep 2009 / 10:03 h.

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Bancos deteriorados, tubos que echan raíces junto a los árboles o parterres sin vegetación. Éstos son algunos de los detalles que quedan por rematar en las zonas del Centro que han sido peatonalizadas después de años de hegemonía del coche sobre el peatón.

Si usted camina por el Prado de San Sebastián habrá notado que el pavimento parece no haber sido el más adecuado para un lugar donde cada día esperan miles de personas. Inicialmente gris claro, la solería está plagada de manchas en las paradas de los autobuses o el tranvía. También hay puntos en los que el nuevo acerado parece haberse desmoronado hacia el interior del solar central del Prado.

A unos metros de allí, en la calle San Fernando, el cambio de imagen fue radical: árboles, espacio para veladores, para el peatón, y hasta para los tubos, que más de un año después de finalizar las obras siguen a la vista en muchos de los alcorques del arbolado, añadiendo un peculiar adorno para la calle. Otras zonas destacan por su limpieza, como es el caso de la Plaza de la Contratación y la del Triunfo, junto a la Catedral y el Archivo de Indias. Aquí el buen estado es la nota dominante.

Las plazas del Pan y de la Pescadería han mudado su piel de manera rotunda. También comerciantes y vecinos son críticos con la conservación de las calles. José Luis Silgado reconoce que la zona ha ganado "mucho" desde la reurbanización, aunque se queja del calor que desprende la nueva solería, que junto a la falta de sombra hace aún más duro soportar un paseo por allí durante estos meses de verano.

Piel muy sensible

La suciedad del nuevo pavimento es también objeto de críticas. Los colores originales, inspirados en los antiguos artesanos de la zona, han sido cubiertos por una capa negra que apenas deja ver la que fuera idea estrella del nuevo proyecto de revitalización del Centro. Aunque ha ganado en amplitud, meses después de las obras, los bancos de la Alfalfa presentan desperfectos, al igual que los instalados en las plazas del Pan y de la Pescadería. Tampoco los parterres han sido cubiertos de vegetación. Ahora son solo vacíos de tierra.

Rafael Cuevas regenta una casa de discos en Pescadería. Para él, la plaza es "insulsa". Bromea diciendo que parece "el patio de una cárcel" mientras protesta que deberían haber echo algo "moderno de verdad". Para este comerciante de 40 años, la plaza es tan sosa que "aún no ha visto a ningún turista haciéndose una foto en ella". Su opinión contrasta con el bullicio permanente que hay en este nuevo espacio peatonal.

Pero si hay algo en la Pescadería que despierta el interés del todo el que pasa son las cristaleras de acceso a los restos del aljibe romano hallado bajo el lugar. Aunque están bien conservados y el espacio habilitado, estos restos no está plenamente accesibles a los vecinos y los turistas que en sus paseos se asoman con curiosidad intentando divisar el pasado romano de Sevilla.

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