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En libertad el joven que huyó del juzgado en taxi

El juez le imputa un delito de quebrantamiento de medida

el 12 feb 2010 / 19:54 h.

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El detenido que el pasado martes se fugó de los calabozos del Juzgado de Guardia de Sevilla en un taxi ha quedado en libertad con cargos después de declarar ante el juez. Miguel R.J., de 20 años, fue detenido el jueves en la zona de los juzgados del Prado cuando iba a entregarse en los juzgados, pero antes fue reconocido por un policía nacional.

Según fuentes judiciales, el detenido fue puesto a disposición judicial ayer por dos delitos: el de robo por el que estaba detenido el pasado martes y uno de quebrantamiento de medida a raíz de su peculiar fuga. Miguel prestó declaración ante el juez de guardia, que precisamente era el mismo que lleva la investigación de la fuga, por su huida y posteriormente por el robo, quedando en libertad provisional aunque imputado por ambos delitos. El juez no le ha imputado un delito de atentado a la autoridad, pese a que empujó a un agente para poder huir.Miguel protagonizó el martes una de las fugas más curiosas. El joven, al que le constan cuatro detenciones previas por robo con fuerza, fue detenido debido a una requisitoria del Juzgado de Instrucción número 5 por un robo.

Tras ser detenido por la Policía fue llevado al Juzgado de Guardia, donde supuestamente fingió un ataque de ansiedad y pidió que le viera un médico. Los agentes le sacaron del calabozo sin esposas para que le atendiera el médico forense, que llegó a pedir una ambulancia para que lo llevara hasta el hospital.Cuando el médico se marchó y mientras esperaban la llegada del vehículo sanitario un preso comenzó a gritar, lo que hizo que uno de los dos agentes que le custodiaban, ambos muy jóvenes, se marchara para ver qué pasaba. En ese momento, el prófugo le dio un empujón al policía que se quedó con él echando a correr.


Miguel salió del juzgado de guardia con un paso sosegado para no levantar las sospechas de los guardias civiles que están en la puerta y, una vez en la calle, echó a correr hacia la avenida del Cid. Cuando los dos agentes salieron de las instalaciones judiciales ya habían perdido de vista al preso que, según relató luego un testigo, tomó un taxi.


Tras la fuga se abrió una investigación judicial para esclarecer lo ocurrido. El decano de los jueces, Federico Jiménez Ballester, achacó la fuga a un error humano, "como el que podemos tener cualquiera en el trabajo". El juez decano descartó que exista falta de seguridad en los calabozos, pues "en seis años en el cargo es la primera fuga". Sí se ha producido algún intento de huida en los traslados en los furgones.

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