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"En los rostros de los egipcios hay sueños, pero sobre todo dignidad"

La periodista retrata el Egipto actual en 'El alma del mundo' con fotografías de Miguel Ángel Sánchez.

el 12 oct 2012 / 19:26 h.

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El fotógrafo Miguel Ángel Sánchez (Madrid 1977) y la periodista Nuria Tesón (Zamora, 1980) concibieron el proyecto de El alma del mundo en 2009. Su intención era hacer el retrato de un país, Egipto, que percibían en plena ebullición hacia un cambio, sin sospechar que una revolución estaba a la vuelta de la esquina.

"Queríamos hacerlo con retratos fotográficos y literarios de egipcios que, a su manera, representaran las diferentes clases sociales, culturas y sensibilidades del país", recuerda Tesón. El resultado de este esfuerzo acaba de ver la luz en forma de libro, con el título indicado y bajo los auspicios de Lunwerg. Dichas imágenes "hablan de sus anhelos y sueños, de sus frustraciones y de su esperanza, pero, sobre todo, hablan de su karama, su dignidad".

Así, El alma del mundo se ha convertido en un retrato del antes, durante y después de la revolución egipcia, es decir, del momento más importante de la historia de Egipto en los últimos 60 años. Una tarea apasionante, pero también sacrificada. "Estuvimos trabajando en el estudio, cerca de la plaza de Tahrir con periodistas que habían sido golpeados, con revolucionarios de todas las clases sociales, con blogueros, activistas... Esos días las condiciones de trabajo fueron muy duras, el Ejército se plantó en nuestra casa, sufrimos amenazas, nos detuvieron...", recuerda Tesón.

"Por ejemplo el 25 de enero, el día que estalló la revolución, nos teníamos que reunir con el escritor Ala Al Aswany -autor de El edificio Yacobián-, para hacer su retrato. Miguel se pasó por su oficina y yo me fui a la plaza para cubrir las primeras protestas, al final los dos decidieron echarse también a la calle.

Más de 110 retratos, de los que 80 quedaron recogidos en el libro, conformaron una obra publicada en febrero, cuando se cumplía un año de la caída de Mubarak. Pero, ¿cómo huir del orientalismo al uso, de la imagen turística? "Hay que ser humildes y honestos, y sobre todo pasar mucho tiempo con la gente, no mirándoles desde fuera como un observador o alguien con derecho a juzgar, sino viviendo con ellos, comiendo con ellos, respirando el mismo aire contaminado... Es una cuestión de sentidos más que de lógica, de la lógica con la que los occidentales lo impregnan todo. Hay que quitarse el pañuelo de la nariz y dejar que entre el polvo del desierto, el olor de los basurales, la suciedad de los suburbios o el olor del té y la shisha de los cafés del Wes el BAlad. Pero creo que lo más importante es la humildad y el dejar que sean ellos los que hablen, sin prejuicios".

Sobre sus modelos, los periodistas sólo tienen palabras de gratitud: "Los personajes nos conocían tan bien, y se sentían tan cómodos, que era bastante sencillo. Los egipcios son muy buenos modelos. Y Miguel les hacía sentir fenomenal en el estudio, era como estar con amigos. Siempre había shisha, y té, antes durante o después de las sesiones", apostilla entre risas.

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