Economía

En lucha por evitar el contagio

Europa y los mercados imponen duros recortes para inspirar confianza en la economía española.

el 27 dic 2010 / 21:33 h.

A principios de junio, el Íbex 35 marcó un mínimo anual, justo después del rescate a Grecia.

La estrategia del Gobierno en política económica ha pasado del blanco al negro en un año y casi sin tocar los grises. Si 2009 fue el ejercicio de la protección social para hacer frente a las abultadas listas del paro, 2010 ha sido el año de los recortes, muchos de ellos los más radicales desde que España vive en democracia.

Y todo por no dar argumentos a los mercados internacionales para echar por tierra nuestra economía, que lucha por no contagiarse de lo que ya ha sucedido en otros países europeos, como Grecia e Irlanda, que han tenido que ser rescatados para no desatar una crisis del euro sin vuelta atrás.

Las intenciones del Ejecutivo comenzaban a vislumbrarse a principios de año. Ya en enero presentó el primer plan de austeridad para las Administraciones Públicas y la propuesta de reforma de pensiones -un asunto que queda pendiente para el año próximo-, que contempla retrasar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años.

Como finalidad, alcanzar el objetivo del 3% de déficit en 2013, fecha impuesta por la Comisión Europea para poner en orden las cuentas de todos los socios. Pero, sin duda, los grandes cambios en materia económica en España estaban por llegar.

Y lo hicieron en mayo. Tan sólo diez días después de que la UE decidiera el rescate griego, y tras arduas negociaciones en Bruselas en las que se instó a España a actuar con firmeza para no ser la siguiente, Zapatero acudía al Congreso para anunciar el mayor recorte social que se recuerda en la democracia.

La bajada del sueldo de los funcionarios -una media del 5%-, la congelación de las pensiones (a excepción de las mínimas), la eliminación de ayudas como el cheque-bebé y el tijeretazo a las infraestructuras cayeron como un jarro de agua fría dentro y fuera de la Cámara Baja, mientras Zapatero insistía en que se trataba de medidas inevitables e imprescindibles para cumplir con la reducción del déficit público.

Unas medidas que, no obstante, no terminaron de aplacar a los mercados, que no han dado tregua a España en todo el año, hasta el punto de que la prima de riesgo país -que se mide con el diferencial entre el bono español a diez años y el alemán de ese mismo plazo- rozó los 300 puntos básicos, máximos históricos, en los días posteriores al rescate de Irlanda.

El mes de julio dio un respiro. El Mundial de Fútbol ganado por la selección española ayudó a olvidar la crisis durante unos días y la buena nota de los bancos españoles en los test de resistencia a los que se sometió a buena parte del sistema financiero europeo -con la participación española como la más numerosa- permitieron a Zapatero ver algo de luz en el horizonte.

En medio de la convulsión financiera, la economía española mostró síntomas de recuperación, aunque no se llegó a reactivar con contundencia.

En un momento de fuerte dinamismo del comercio mundial, el sector exterior español ha sido el revulsivo que ha impedido mayores recaídas, sobre todo en el tercer trimestre, cuando el consumo se frenó ante la subida del IVA -aplicada a partir del 1 de julio- y tras desaparecer las ayudas a la compra de coches del Plan 2000E, lo que hizo que el PIB se estancara. Las previsiones apuntan a que el consumo se irá recuperando y la economía volverá a crecer en términos trimestrales, si bien en el conjunto del año registrará una ligera caída, del 0,3%, según el Gobierno.

En septiembre, el Gobierno dio a conocer los Presupuestos para 2011, "los más austeros" de la era Zapatero, tal y como los definió la vicepresidenta económica en su presentación.

En ellos se recogía una subida de impuestos a las rentas más altas, así como el recorte de medidas sociales, como la supresión de la desgravación por la compra de vivienda para quienes ganen más de 24.170,20 euros. Con las distintas medidas, el Gobierno calculó un ahorro de 700 millones y no tener que acometer más medidas para reducir el déficit al 6% en 2011. Su propuesta salió adelante gracias a los apoyos de PNV y CC.

Justo después, Zapatero llevó a cabo una remodelación del Gobierno que, aunque en principio iba fundamentalmente dirigida a sustituir en la cartera de Trabajo a Celestino Corbacho -al que le ha sucedido Valeriano Gómez-, supuso un cambio radical en la conformación del Gobierno.

En un nuevo intento por dar confianza a los mercados, Zapatero anunció el 1 de diciembre nuevas medidas como beneficios fiscales para las pymes, el fin de la prestación de 426 euros para parados sin cobertura y la privatización parcial de los aeropuertos y la lotería.

Todo ello después de las turbulencias vividas en noviembre, ya que el rescate a Irlanda dejó en la cuerda floja a otros países periféricos, entre ellos España, ante las dudas que volvió a generar su deuda.

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