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Cofradías

"En otro país se hubiera logrado antes la restauración"

José Manuel Marcos, hermano mayor de la Exaltación, analiza el destierro de casi una década de su hermandad.

el 23 mar 2014 / 21:51 h.

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15608214Cuando cerró al culto la iglesia de Santa Catalina en 2004, José Manuel Marcos era teniente de hermano mayor de la Exaltación. Ahora es el máximo responsable de una cofradía que anhela volver a casa «cuanto antes» después de una dilatada travesía en el exilio. El 3 de junio se cumplen diez años del cierre del templo, ¿algún momento de desesperación en todo este tiempo de destierro? La desesperación es algo humano, pero la verdad es que siempre hemos mantenido la esperanza de que más pronto que tarde se actuaría y de que llegarían las obras. Parece que ahora al fin ha llegado el momento de empezar a pensar en la vuelta a casa. La Exaltación va camino de protagonizar el exilio más prolongado, superando al de Santa Marta, ¿cómo lo está viviendo? Están siendo años muy duros para todos. Llevamos demasiado tiempo fuera de nuestro entorno habitual, de nuestra sede, de nuestras dependencias. Hemos perdido todas las cosas que veníamos haciendo en nuestra capilla, como los bautizos y otras celebraciones. Pero por otro lado, hay que reconocer también que estamos viviendo momentos dulces e irrepetibles, como la convivencia que cada Semana Santa mantenemos con los hermanos de la Cena cuando vamos a Los Terceros para hacer estación de penitencia desde allí. Tras unas semanas juntos, nos invade la tristeza cuando nos vamos. Es un momento entrañable que nunca olvidaremos. ¿A qué cree que se ha debido tantos años de espera? Los primeros años fueron de dudas. No es lo mismo cerrar un templo con una actuación programada con licencias y convenios, que de urgencia por los Bomberos, como ocurrió con Santa Catalina. Los primeros cuatro años fueron de dudas y de preparar documentos y dar partes del edificio. Después nos pilló por medio la crisis económica. Ello hizo que fuera más difícil conseguir convenios y dinero para un plan completo de rehabilitación como requería este templo. Si hubiera ocurrido esto en otro país y en otra coyuntura económica, se hubiera conseguido antes. ¿Cómo están siendo estos años de residencia en San Román? Allí estamos muy bien, pero siempre se añora la casa de uno. Hay generaciones de nazarenos que no saben lo que es salir desde Santa Catalina. Hermanos que hoy en día tienen seis y siete años, no conocen un Jueves Santo desde nuestra iglesia, y eso es una pena. Los más mayores, por contra, siempre intentamos hablarles de nuestra sede canónica, enseñándoles fotos, vídeos y compartiendo con ellos vivencias para que no se pierda la vinculación sentimental que siempre hemos tenido con Santa Catalina. Algunas hermandades aseguran haber salido reforzadas del exilio, ¿es el caso de la Exaltación? Podemos decir que sí. Afortunadamente hemos experimentado un estirón, tanto en la nómina de hermanos como en el número de nazarenos que acompañan a nuestros titulares en la calle, sin olvidar que somos una hermandad de Centro, modesta, que últimamente se ha tenido que quedar en más de una ocasión en casa por la lluvia. Creo que en estos momentos difíciles es justo cuando se hace más hermandad. Como dato, pongo el siguiente ejemplo: cuando dejamos Santa Catalina teníamos 1.400 hermanos, ahora somos casi 1.700. Un aumento notable para una hermandad como la nuestra. El Arzobispado ha anunciado que esta semana se verán a los primeros albañiles en Santa Catalina... Efectivamente. La Constructora San José comenzará la segunda fase de la restauración [la primera, centrada en las cubiertas, ya se acometió hace unos años]. Esta nueva actuación está programada para diez o doce meses, dependiendo de los hallazgos arqueológicos que aparezcan cuando se hagan las excavaciones desde la cota cero. Si lo encontrado tuviese valor, influirá en los ritmos de las obras. Acto seguido se espera que se acometa la tercera y última fase, para adecentar los retablos y bienes muebles. ¿Qué fecha maneja la hermandad para regresar a Santa Catalina? Si todo va bien y no se producen parones, estimamos que en 18 o 24 meses volverían a abrirse las puertas la iglesia de Santa Catalina. Por lo que ojalá podamos salir de allí el Jueves Santo de 2016. Los primeros informes alertaban de «riesgo de derrumbe» y hace un año el nuevo arquitecto señaló sólo «arrugas y no heridas» ¿hubo alarmismo? No creo. Los expertos han ido valorando el estado del edificio en cada momento. El pasado mes de julio hubo unas jornadas de puertas abiertas en Santa Catalina en las que se pudo comprobar el verdadero estado del edificio, mostrándose los resultados de los testigos. ¿Cómo se financiarán los trabajos correspondientes a estas dos últimas fases de la restauración? La aportación inicial del Arzobispado va a permitir que eche a andar esta segunda fase. Luego, el Ayuntamiento se ha comprometido a aportar la cantidad de un millón de euros y faltaría por concretar la cuantía de la Junta de Andalucía, pues se trata de un templo que es Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural (BIC). El Salvador instauró un modelo de restauración para el patrimonio religioso. Hace poco atisbamos otro en San Roque con las hermandades de la collación, ¿cuál es el que hay previsto para Santa Catalina? La semana pasada tuvimos una reunión en el Arzobispado en el que estuvieron presentes el propio arzobispo, el arquitecto Francisco Jurado y los hermanos mayores de las tres hermandades residentes, como son Santa Lucía, Carmen y Rosario y la nuestra de la Exaltación. Todos nos comprometimos a buscar fondos con iniciativas singulares que anunciaremos en tiempo y forma. La Fundación La Caixa anunció una colaboración de 150.000 euros.

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