Economía

«En Sevilla se puede hacer lo mismo que en Alemania, pero falta creerlo»

El fundador y director general de LegsGo Bioprotésica heredó los genes emprendedores de su familia y aprovechó su historia de superación personal, tras sufrir la amputación de la pierna izquierda, para encontrar su propia oportunidad de negocio.

el 13 nov 2010 / 20:52 h.

Manuel Boza, director general de LegsGo, en su oficina de la tecnoincubadora Marie Curie en la Isla de la Cartuja.

-Ha recibido el Premio Cartuja al mejor emprendedor ¿Qué cualidades debe reunir un proyecto para tener futuro?

-Hemos tenido otras experiencias emprendedoras en la familia y el elemento común de todas ellas ha sido tener la preparación más adecuada, pero no sólo en cuanto a formación sino también en experiencia. Es fundamental para que el proyecto salga adelante tanto en gestión como en conocimiento. Tenemos las dos vertientes: conocimiento del mercado y de sus principales jugadores y contactos adquiridos de trabajar durante cinco años en la segunda multinacional fabricante de componentes protésicos. Y Laura [su hermana], directora de operaciones, en gestión de proveedores, clientes y equipos.

-¿En qué momento decide montar su propio negocio?

-Fue hace casi tres años y tras darle muchísimas vueltas. Estaba trabajando en Forma 5 como director de desarrollo de negocio de una nueva área de mobiliario adaptado para geriátricos y dependencia. Me permitió ver más de cerca la pata que me faltaba de I+D, fabricación y gestión de proyectos. Sumada a la experiencia y conocimiento del mercado me hizo dar el salto. Laura se incorporó hace año y medio.

-¿Qué ha sido lo más complicado en este periodo?

-Poder encontrar proveedores y socios capaces de apoyarnos. Había que convencerlos primero, luego contagiarlos y que se involucraran en el proyecto. Nuestros proveedores son ingenierías y talleres que trabajan para el sector aeronáutico y biotecnológico. Al principio no se creían nuestro plan a cinco años, pero seguimos luchando. El punto de inflexión llegó con la crisis. Bendita crisis decimos nosotros, porque ahí fue cuando nos hicieron caso.

-¿En qué punto se encuentra ahora el proyecto?

-A nivel de diseño y desarrollo de producto tenemos dos ingenierías subcontratadas y contamos con el apoyo de la Escuela de Ingenieros en la parte de electrónica. A nivel de fabricación, hemos firmado contratos a largo plazo con cinco socios que trabajan en el sector aeronáutico. Necesitamos máquinas de precisión y materiales que ellos utilizan para nuestros productos. A día de hoy ya tenemos la primera gama lista para comercializar.

-¿En qué consiste vuestro plan estratégico a cinco años?

-Queremos lanzar cada año entre tres y cinco productos innovadores, de manera que en cinco años tengamos la gama completa para amputados de miembro inferior, tanto para adultos como para los grandes olvidados, los pediátricos y los adolescentes.

-¿Por qué es así?

-Los fabricantes diseñan sus productos para adultos y los reducen a escala para los pediátricos, con lo que no hay productos específicos para adolescentes de 12 a 18 años. Queremos acompañarles en su camino hacia la normalidad y diseñar específicamente para ellos. No queremos adaptar productos, sino adaptarnos a sus necesidades, a nivel de funcionalidad y también de gustos y personalizar las prótesis.

-Cubrir el hueco que dejan las multinacionales...

-Los fabricantes diseñan el producto, lo producen en serie y lo venden en el mundo entero sin cambios. Nosotros no podemos ir contra las multinacionales, pero sí desarrollar productos para nichos en los que ellos no pueden estar, como los pediátricos y adolescentes o una gama acuática para poder ir a la playa sin tener que llevar muletas o silla de ruedas. La normalidad e independencia son fundamentales.

-Si usted no hubiera sufrido una amputación ¿Habría seguido otro camino en vez de montar su propio proyecto?

-Eso siempre lo he tenido claro por la familia que tengo. Mis padres han tenido sus negocios propios, es algo que llevamos en las venas. Lo que sí es cierto es que mi historia personal liga a la empresa conmigo y mi hermana.

-¿Cuál es su historia?

-Hace 20 años me detectaron un sarcoma, un tumor óseo en la rodilla. Mis padres, que no se conformaron con que en España no hubiera solución, empezaron a moverse y, tras entramparnos hasta los ojos, nos fuimos a Nueva York. Mi madre y yo nos quedamos allí algo más de un año para recibir quimioterapia y mi padre iba y venía. Me aplicaron una solución innovadora, un implante de rodilla que se ajustaba al crecimiento. Lo probamos durante cinco años, a veces bien y otras no tanto. A los 16 años se rompió y surgieron complicaciones. Entonces decidimos la amputación, tenía que librarme de esa pierna. Ante esa decisión, nos visitaron hordas de amputados a la habitación para darnos ánimos. Mi padre y yo empezamos a fijarnos en las prótesis, cómo se fabricaban y cómo podíamos mejorarlas.

-¿Todo lo hacen desde Sevilla?

-Desde el diseño a los prototipos y la producción en serie. Somos la primera empresa española. Tenemos la suerte de tener una Escuela de Ingenieros muy buena, con una gran formación y de tener el sector aeronáutico. Desde aquí se puede hacer tan bien como en Alemania, pero nos falta creérnoslo más.

-Un consejo al emprendedor.

-Que no piense en la idea del millón de dólares, sino que se centre en su experiencia y su sector para buscar un hueco dentro de lo que conoce.

Perfil. Empezar desde cero
Manuel es el "conejillo de indias" de sus productos, aunque tiene claro que no se fabrican para sus necesidades sino para las de cada amputado de miembro inferior. De hecho, recuerda como el mejor momento de satisfacción que le ha dado esta aventura el primer día que se colocó una pieza con la firma de su empresa.

Cuenta con un grupo de amputados que las prueban y dan su ok antes de continuar con el proceso de producción. El camino más difícil lo tiene hecho, se conoce a los proveedores, distribuidores, el mercado... tras haber trabajado cinco años en la segunda multinacional de fabricación de prótesis.

Portugal y Brasil son sus próximos objetivos, ya los contactos están iniciados. Es el fruto de haberse abierto camino en el sector en España sólo con un coche, un portátil y sus muestras.

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