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En vacaciones, no te dejes la salud en casa

el 21 jun 2011 / 15:40 h.

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Se acerca el verano y, con él, el momento del año que todos estamos esperando para disfrutar de días de sol, playa, aventuras y viajes. Pero además de guías, mapas, bañadores y ganas de disfrutar, no debemos olvidarnos en casa un elemento fundamental para que las vacaciones sean plenamente satisfactorias: la salud.

Los cambios en la alimentación, en los horarios y en los hábitos durante las vacaciones facilitan la aparición de problemas gastrointestinales. La diarrea del viajero es la dolencia más frecuente y aparece cuando se consumen alimentos o productos en mal estado o a los que nuestro cuerpo no está acostumbrado. "En verano también pueden presentarse otras complicaciones leves como acidez estomacal, estreñimiento, jaquecas y quemaduras producidas por exposiciones prolongadas al sol, picaduras de insectos y las inevitables heridas leves por roces y pequeños cortes", explica Rafael García Gutiérrez, director de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) .

Seguir unos sencillos consejos prácticos a la hora de alimentarnos y de exponernos al sol nos ayudará a evitar buena parte de las complicaciones que pueden surgir durante las vacaciones. Si además llevamos con nosotros un botiquín de viaje adecuado, podremos aliviar las dolencias leves que puedan presentarse y que, si no se tratan a tiempo, pueden dar al traste con nuestros días de descanso.

Y ¿qué debemos incluir en ese botiquín de viaje? Sólo los medicamentos (analgésicos, antiácidos, antipiréticos antidiarreicos, fármacos para el mareo, repelentes de insectos, etc.) y productos esenciales (material de cura, protector solar, etc.) para hacer frente a esos pequeños trastornos que puedan surgir.

Para prevenir la aparición de casos de gastroenteritis, la Asociación para el Autocuidado de la Salud recomienda extremar las precauciones con los productos que consumimos cuando estamos de viaje. "Las verduras no deben ingerirse crudas, las carnes y los pescados deben estar suficientemente cocinados, y la fruta hay que pelarla o lavarla con agua apta para el consumo humano", explica el director de esta asociación. Además, recuerda que la repostería y los helados pueden contaminarse fácilmente. En cualquier caso, el mejor consejo es evitar los puestos ambulantes a la hora de comer y acudir a establecimientos que garanticen unas condiciones mínimas de higiene y de calidad.

Otra fuente frecuente de problemas estomacales cuando estamos de viaje es el agua, por lo que anefp recomienda consumir sólo aquella que está embotellada y que haya sido abierta en nuestra presencia. No es recomendable admitir cubitos de hielo en nuestro vaso si desconocemos la procedencia del agua con la que se han preparado, especialmente si nos encontramos en países cuyas condiciones de higiene no son del todo satisfactorias.

Si a pesar de estas precauciones no conseguimos librarnos de la gastroenteritis, nuestro botiquín de viaje debe contener al menos antidiarreicos, aunque también es conveniente llevar un suero de rehidratación oral para reponer las sales y los minerales que podamos perder durante la enfermedad, puesto que la deshidratación es el verdadero riesgo de una diarrea.

El cambio en los hábitos de alimentación también puede ser el origen de un trastorno gastrointestinal diferente: el estreñimiento. Asimismo, la ingesta de productos y condimentos picantes, comidas copiosas, bebidas alcohólicas o frutas ácidas puede generarnos molestias de estómago. Por este motivo, tener un laxante y un antiácido en nuestro botiquín nos puede sacar de más de una situación incómoda.

El protector solar es otro de los productos que debe figurar imprescindiblemente en el botiquín. En verano el aumento de las horas de exposición al sol provoca que sea más fácil padecer quemaduras e insolaciones. Para evitarlas, debemos aplicarnos correctamente un protector solar adecuado a nuestro fototipo de piel al menos media hora antes de salir a la calle y proteger otras partes de nuestro cuerpo, como la cabeza y los ojos, con sombreros, gorras y gafas de sol.

"Una exposición prolongada al sol es causa frecuente de dolores de cabeza, por eso nuestro botiquín debe contener también analgésicos y antipiréticos con los que combatir ésta y otras pequeñas molestias como dolor menstrual, muscular o dental, así como la fiebre", añade García Gutiérrez. Otro elemento que conviene incluir en el botiquín de viaje son los repelentes de insectos, especialmente si vamos a viajar a zonas de montaña o parajes naturales donde estos molestos vecinos abundan.

El botiquín ideal

Además de estos productos, nunca debe faltar en el botiquín material de cura adecuado: gasas, tiritas, vendas, tijeras y algún producto antiséptico para desinfectar heridas. Y si tenemos en cuenta que durante las vacaciones realizamos un mayor número de desplazamientos, es conveniente incluir productos para evitar los mareos, y que se pueden encontrar en forma de comprimidos, chicles, supositorios, e incluso en jarabe si es para los niños.

Todos estos productos se pueden adquirir en farmacias sin necesidad de una receta médica. No obstante, conviene consultar siempre al farmacéutico a la hora de elaborar un botiquín de viaje, dado que nos recomendará los productos más apropiados y en las dosis más adecuadas para nuestra estancia fuera de casa. Sobre todo, debemos evitar caer en la tentación de recurrir a medicamentos que ya tengamos en el botiquín casero y que pudieran estar caducados o cuyos envases ya hayan sido abiertos, puesto que podrían no surtir el efecto deseado e incluso causarnos más complicaciones.

También debemos incluir en el botiquín aquellos medicamentos de prescripción médica que estemos tomando por estar bajo tratamiento o, en el caso de los enfermos crónicos, la medicación que necesiten habitualmente.

A la hora de preparar el botiquín de viaje de una persona mayor o de un niño debemos tener en cuenta, en el caso de los primeros, toda aquella medicación que puedan estar tomando para sus dolencias habituales y que conviene llevar de viaje, sobre todo si vamos a salir al extranjero, ya que los nombres de los medicamentos y las condiciones de venta pueden ser diferentes a las que estamos acostumbrados.

En relación con los niños no debemos olvidar que suelen ser quienes más padecen problemas leves de salud como heridas, trastornos gastrointestinales, quemaduras, etc. Por esta razón hay que llevar en el botiquín medicamentos especialmente adaptados a las dosis que pueden requerir.

Preparar un botiquín adecuado adquiere especial importancia si tenemos previsto viajar al extranjero. La Asociación para el Autocuidado de la Salud recomienda que, antes de partir, recordemos las dolencias que nos afectan con cierta frecuencia -y que podrían presentarse en nuestro viaje- y visitar después al farmacéutico para que nos ayude a elaborar nuestro botiquín.

Si vamos a desplazarnos a lugares exóticos, debemos conocer el riesgo de contraer enfermedades en el país o países que vamos a visitar y las posibles vacunas que debemos ponernos antes de realizar el viaje. En estos casos, anefp recomienda acudir al médico para obtener una evaluación previa adecuada y determinar las vacunas o la medicación que debe administrarse antes de salir.

La Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) trabaja para mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos y para promover el autocuidado responsable de la salud como solución idónea para hacer frente a los problemas de salud leves y transitorios. Esta asociación, creada en 1978, agrupa a las compañías farmacéuticas que fabrican y comercializan medicamentos sin receta y productos sanitarios no financiados, así como a un gran número de empresas del sector de la fitoterapia, la homeopatía, la cosmética y los complementos alimenticios.

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