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En vela

Es imprescindible la labor que hace la asistencia social en la protección de los niños, cuya vulnerabilidad vemos cada día. Los datos de abandono, maltrato o abusos sexuales, en muchos casos dentro de las familias, obligan a las autoridades a velar permanentemente y actuar de forma rigurosa.

el 15 sep 2009 / 05:46 h.

Es imprescindible la labor que hace la asistencia social en la protección de los niños, cuya vulnerabilidad vemos cada día. Los datos de abandono, maltrato o abusos sexuales, en muchos casos dentro de las familias, obligan a las autoridades a velar permanentemente y actuar de forma rigurosa. Esa vigilancia acaba, a menudo, con la retirar de la custodia de los hijos a sus padres, porque ante la duda, hay que decidir por la seguridad del menor.

Y no faltan casos complejos. Hace seis meses, en Sevilla, se le retiraron a una madre sus tres hijos, por considerar que no podía hacerse cargo de ellos. Es una mujer que creció tutelada por el Estado, en centros de acogida, y que perdió legalmente a los niños cuando estaba en un centro de protección a mujeres maltratadas. Ella ha recurrido porque no acepta su presunta incapacidad social o personal para sacar adelante a sus hijos. Pero, ante un sistema judicial colapsado, el derecho de los niños a estar seguros no se complementa con el de los padres a recibir pronta contestación a sus reclamaciones. Esta madre no lleva razón por el hecho de serlo, o por tener una historia tremenda detrás, pero, por lo que sabemos -tal y como ha dicho el Defensor del Pueblo- merece respuestas en tiempo razonable y, entre tanto, poder ver a sus hijos sin trabas. Teniendo siempre presente que las tragedias de niños deliberadamente desatendidos, con agresiones físicas, o sexuales o psicológicas precisan medias drásticas y éstas, merecen el apoyo social. Porque los hijos no son de nuestra propiedad y no tenemos derechos indefinidos, ni incondicionales.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

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