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Enamórese y tire la llave

Si los cuenta, son más de medio centenar sólo en el Puente de Triana. No es que alguien tema que los robe, es que la moda de los candados del amor ha llegado a Sevilla.

el 16 sep 2009 / 01:41 h.

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Si los cuenta, son más de medio centenar sólo en el Puente de Triana. No es que alguien tema que los robe, es que la moda de los candados del amor ha llegado a Sevilla.

Cuando de hacer cosas sin sentido se trata, los que están enamorados se llevan la palma. Tirar una moneda a una fuente, destrozar la corteza de un árbol para dibujar algo parecido a un corazón o, lo último en rituales amorosos, plasmar las iniciales de los amantes en un candado, atarlo a un puente y tirar la llave al río. Pero como casi todo lo relacionado con el amor y sus sucedáneos esta moda que ha llegado a Sevilla importada desde Italia también tiene un porqué. La culpa de que el Puente de Triana -ya hay quien lo ha bautizado como el del amor- esté repleto de candados que recuerdan que dos que se querían pasaron por allí, la tiene una novela que causó furor en Roma y un problema al gobierno de la ciudad cuando los candados colocados en el Puente Milvio, que cruza el río Tíber, se contaban por miles.

Ni de lejos imaginaría Federico Moccia cuando escribió su novela Tengo ganas de ti -dicen que es tan melosa como el título- que miles de jóvenes de todo el mundo iban a emular a sus protagonistas, que en un capítulo del libro sellan su amor atando un candado con sus nombres al Puente Milvio como símbolo de unión eterna. No imaginaría eso ni tampoco que en Roma tuvieran que tomar medidas para evitar que el peso de los candados afectara a la estabilidad del puente ni que alguien viera el negocio y se dedicara a vender por internet candados del amor virtuales.

Aunque no haya leído el libro ni visto la película -se llevó al cine en 2006- uno siempre acaba sucumbiendo a las modas. Eso sí, pese a que lo de copiones ya no hay quien lo niegue, los sevillanos le han dado su puntito a esto de los candados y, además de los clásicos Te quiero o Siempre juntos, pueden verse mensajes de lo más original. No está claro si porque la tradición se ha deformado en el camino o porque va a ser verdad lo de que aquí hay mucha guasa, pero los amantes sevillanos no se cortan ni un pelo a la hora de elegir candado. De doble cierre, reforzado con una cadena o del tamaño de una mano para amores a prueba de brutos. Los que no se fían ni de los listos los eligen con contraseña y los alternativos hasta para querer usan el mismo que para la bici.

Más de 50 hay en el Puente de Triana y unos 20 en el de Los Remedios, donde la última capa de pintura les ha pasado factura. Está por ver si es una moda pasajera o se convierte en una tradición, algo que seguro agradecen las ferreterías. Ya sabe, si está en esa fase en la que cualquier cosa vale con tal de gritar al mundo que está enamorado, compre un candado, súbase al puente y tire la llave. Si no, vaya de todas formas porque ¿quién no se ha enamorado alguna vez en un río?

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