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Encarnación, las partes y el todo

Las declaraciones del alcalde el otro día sobre la conveniencia de ir poniendo en actividad aquellos sectores del proyecto Metropol Parasol, como el Antiquarium o el mercado, que vayan finalizando tiene visos, en principio, de idea pragmática...

el 15 sep 2009 / 21:16 h.

Las declaraciones del alcalde el otro día sobre la conveniencia de ir poniendo en actividad aquellos sectores del proyecto Metropol Parasol, como el Antiquarium o el mercado, que vayan finalizando tiene visos, en principio, de idea pragmática; tanto, que ahora parece imposible que todo eso no estuviera previsto desde el principio. Es más: la remodelación del enclave será tan importante que, seguramente, afectará a la escala de las plazuelas o ensanches de su derredor sin que -que se sepa- se hayan diseñado para ellas algunas intervenciones en lo tocante a mobiliario, ajardinamiento... Cualquiera que haya paseado por los alrededores del Centro Pompidour, en París, puede tener una idea exacta de ello.

Por lo tanto, a la hora de hacer pública esa lógica decisión hubiera sido aún más lógico que también se hubiera presentado -o, al menos, se hubiera anunciado su presentación- un esbozo de los planes de remodelación del lugar para que el acceso a esas partes del proyecto sea cómodo y, además, estético. Las obras de ampliación del Museo del Prado no dificultaron el tránsito ni contaminaron apenas la visión de sus visitantes y durante la construcción de la pirámide de Ieoh Ming en el Louvre se instaló. Incluso, un mirador para que la gente pudiera seguir desde él el proceso de las obras.

Nada de esto ha llegado aún a Sevilla en ninguna de las grandes intervenciones de cualquier administración y el proyecto Metropol Parasol no ha sido una excepción. Como todo ha de tener un principio, bueno sería que fuera en este caso porque aquí se junta el hambre con las ganas de comer: ni al museo ni a la plaza de abastos acudirán visitantes o clientes en cantidad suficiente si no es con una buena adecuación y un embellecimiento del lugar. Eso es lo que hará que las ideas con visos de razonables lo sean realmente.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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