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Entre asesinos y parturientas

Trece agentes de la Policía Local serán condecorados hoy en la festividad del Día de San Clemente, patrón del cuerpo.

el 22 nov 2011 / 21:31 h.

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El alcalde y el delegado de Seguridad, junto a los agentes galardonados.

Salir a patrullar es lo que tiene: que no sabes si vas a terminar deteniendo a un asesino o si te va a tocar atender a una parturienta china con la que ni siquiera puedes comunicarte porque no compartís el idioma. Por estas y otras andanzas, 13 policías locales serán condecorados hoy con la cruz blanca al mérito durante la celebración del Día de San Clemente, patrón del cuerpo, durante un acto institucional que se celebrará a mediodía en Fibes.

Los condecorados participaron ayer en un desayuno en el restaurante La Raza para contar cómo se siente uno cuando, en la parte más canalla de Los Pajaritos, detiene sólo con la ayuda de un compañero a un hombre que acaba de matar a otro a puñaladas: lo estaban buscando por la calle y se dieron cuenta de que era él porque iba mirando mucho hacia atrás. "Al vernos salió corriendo, lo perseguimos y lo detuvimos tirándolo al suelo. Cuando actúas en caliente, no te paras a pensar si puede llevar armas, pero la verdad es que si hubiera llevado una y se hubiera dado la vuelta nos hubiéramos visto más apretados", admitió el oficial Nicolás Cabello, que con su compañero Carlos Pina arrestó al presunto asesino el pasado mes de agosto.

Tampoco se lo pensó José Antonio Montoro cuando, hace ahora justo un año, vio un turismo ardiendo en la calle y consiguió sacar al conductor, que se había quedado atrapado al sufrir el accidente que había originado el fuego. "El chaval, que tenía 23 años, me llamó precisamente ayer para decirme que acababa de cumplir un año. No 24, sino uno, porque fue como empezar a vivir", dijo orgulloso el policía.

Mucho más bonito fue el servicio que le correspondió a Juan Luis Morales y Sergio Rial, que en el mes de marzo, en plena inauguración del Metropol Parasol en la Encarnación, fueron reclamados por una mujer china que se había puesto de parto. Trataron de llevarla al hospital, pero no llegaron: el crío nació en el coche patrulla y tuvieron que cortarle el cordón umbilical con la navaja de Juan Luis, y atárselo con el cordón de la bota de Sergio. "Hicimos todo lo que se hace en un quirófano, pero en el patrullero", resumía ayer Juan Luis, que remachaba con humor: "Menos mal que salió bien... ¡porque si no hoy no estamos aquí!". Y como le preguntaron si habían tenido que pegarle al niño para que llorara y respondió que sí, su compañero matizó, también con guasa: "Quiero aclarar que lo golpeamos pero poquito, en la espalda, que nadie se confunda".

Entre los distinguidos también estará Joaquín Nogueras, el más veterano, que se jubila el mes que viene tras más de 40 años de servicio, en los que ha participado en eventos tan señalados como la Expo 92, "que visitaron más de 60 jefes de Estado", o la boda de la Infanta Elena.

La nómina de premiados se cierra con los agentes Galo Salas y Amado Cordero, fallecidos este año y que recibirán esta distinción a título póstumo, y varios policías más que recibirán la cruz al mérito por su trayectoria, durante la que algunos han sufrido graves percances. Como Manuel Rodríguez Sancho, que sufrió un infarto trabajando. Salvó la vida porque un compañero lo llevó al hospital: "En 28 años de servicio he tenido muchas oportunidades de perder la vida, pero ésta ha sido la peor", admitió.

Además de los policías, en el acto se distinguirá a otras personas como el hospital infantil Virgen del Rocío o la exalcaldesa Soledad Becerril. El alcalde de Sevilla acudió al desayuno para saludar y felicitar a los policías, al igual que el delegado, Demetrio Cabello; el jefe operativo del cuerpo, Gabriel Nevado; y el ejecutivo, Juan José García, que destacó la labor diaria de los agentes más allá de los casos que llegan a conocerse públicamente.

"Te das cuenta de lo ocurrido cuando baja la adrenalina"

"Te das cuenta de lo que ha pasado cuando te baja la adrenalina, en el momento no", admitía Carlos Pina. Participó en la detención del hombre que acababa de apuñalar a un vecino de Los Pajaritos con un policía que no era su compañero habitual y ayer recordaba que le dio un consejo "como compañero, no como jefe", que luego le agradecería: "Te tendrías que ir poniendo los guantes" anticortes, que entre otras cosas protegen de enfermedades en situaciones de riesgo. Así fue: al detener al agresor vieron que tenía un corte sangrante en el cuello que él mismo se había taponado con una toalla que había cogido de una azotea mientras intentaba huir. Los agentes decidieron no esperar al 061, sino llevarlo ellos mismos al hospital para que lo atendieran antes. El crimen fue un oscuro ajuste de cuentas entre drogodependientes y, al comprobarlo, Pina se alegró de haberse llevado los guantes en su contacto con el agresor.

"No esperas atender un parto con el cordón de un zapato"

"No esperas que te pase algo así, atender un parto con el cordón de un zapato", decía ayer Sergio Rial, que pese a lo llamativo de su acción le restaba importancia: "Un parto es lo de menos -insistía-, lo más valioso es nuestro trabajo diario. Por ejemplo, los casos de violencia de género de casi todos los días, cuando llegas a una casa y ves a una mujer asustada que necesita tu ayuda, y a un agresor que no sabes por dónde te va a salir: en esas situaciones está el peligro". "El parto de la china llamó mucho la atención", admitía ayer, pero entre los servicios que más recuerda él atesora otro, "que parece una tontería, pero en el que le hicimos un gran favor a una anciana que se había caído en el baño y se había roto la cadera. Tenía a su nieto a su cargo y cuando se la llevó la ambulancia nos pidió que nos quedáramos con él. Estuvimos hasta que vinieron a recogerlo, y la mujer estaba tan agradecida que quería darnos dinero".

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