Cofradías

Entre el dolor, la cautela y la responsabilidad

el 24 mar 2013 / 23:41 h.

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El Cristo del Amor, la última en orden de procesión, prefirió permanecer en su iglesia. El Cristo del Amor dentro de su templo.

La prudencia pudo más en estas hermandades que la pasión por poner la Cruz de Guía en la calle después de un año de trabajo. San Roque, La Amargura y el Amor decidieron no hacer la estación de penitencia a la Catedral, a pesar que en los dos últimos casos las probabilidades de chubascos habían caído de manera notable. El Amor había pagado la acción de La Borriquita horas antes y la Amargura siempre se muestra reticente ante cualquier riesgo. El año que viene será.

San Roque Una decisión acogida con cierta desgana En la Parroquia de SanRoque brillaban más los ánimos que los desánimos. Tras pedir una hora de plazo, la perspectiva de poner la cruz de guía en la calle a las seis de la tarde cobraba ribetes optimistas. Pero la lluvia  recibida por la cercana Hiniesta y la persistencia de un chubasco que se extendió más allá de lo previsto dio al traste con cualquier plan de salida.

La decisión, sin embargo, no fue recibida con unanimidad. Muchos hermanos prorrumpían por lo bajini que “seguro que La Estrella iba a salir” y no eran pocos los que creían que, con un poco más de tiempo, “el Domingo de Ramos se podía medio salvar”. El paso de las horas dio la razón a la Junta de Gobierno: el agua no cesó para San Roque. Y, con el horario en la mano, su salida habría sido prácticamente imposible.

La Amargura Cautela y frustración Dos minutos antes de su hora de salida, el hermano mayor de la cofradía de La Amargura, José Luis del Pueyo, anunció que no saldrían. No llovía en ese momento, y hacía 45 minutos que La Estrella, que procesiona por detrás que ella, había saltado a la calle. Pero La Amargura es más cauta y optó quedarse a refugio de la iglesia de San Juan de la Palma, temerosa de que volviera la lluvia. Los hermanos fueron abandonando el templo y aceptaron la decisión del cabildo de oficiales aunque también hubo nazarenos que no estaban de acuerdo con la decisión. El tumulto se dispersó y la hermandad abrió las puertas para que vieran al Cristo del Silencio Blanco.

El Amor Una decisión de Amor No pudo ser. Los nazarenos del Amor tampoco pudieron cumplir el sueño de todo un año.  Era la última hermandad del día y una plaza del Salvador abarrotada esperaba con paciencia la decisión de la junta de gobierno. A las ocho de la tarde se reunieron por primera vez en cabildo de oficiales y se dieron una tregua de una hora. Los partes del tiempo podrían mejorar y había que apurar todas las opciones. Dentro del templo el cuerpo de nazarenos esperaba pacientemente aunque la cofradía no llegó a formarse ni se repartió la cera. Muchos esperaban rezando delante de sus sagrados titulares hasta que se supiera qué ocurriría. Entre los nazarenos había todo tipo de opiniones pero muchos consideraron que el chaparrón que le cayó por la tarde al misterio de La Borriquita pesaría demasiado en la decisión final. Y tristemente, así fue. Las caras de sus nazarenos lo decían todo. Era una decisión dura, pero en el fondo era una decisión de Amor a la hermandad.

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