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Entre gente de palabra

Con un apretón de manos basta. Palabra de tratante después de muchos tiras y aflojas, tomas y dacas, antes de que ambos queden contentos. En la Feria Agroganadera de Los Palacios y Villafranca, que cumple 15 años, no hace falta notario ni luz ni taquígrafos. Están el honor, la palabra y los testigos. Y el dinero por delante.

el 16 sep 2009 / 01:51 h.

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Con un apretón de manos basta. Palabra de tratante después de muchos tiras y aflojas, tomas y dacas, antes de que ambos queden contentos. En la Feria Agroganadera de Los Palacios y Villafranca, que cumple 15 años, no hace falta notario ni luz ni taquígrafos. Están el honor, la palabra y los testigos. Y el dinero por delante.

En la parte reservada al ganado de la feria de muestras, entre corralitos y tratantes con varita, cualquiera percibe que ésta es una cita de hombres. De señores recios, con gorra o sombrero, billetes en el bolsillo y 1.000 tratos a sus espaldas. Las mujeres pululan por las periferias, escuchando de lejos pero sin perder detalle. Hay años en que un tratante puede llevarse miles de euros y años, como éste, en los que son más comunes los cambios. Dos yeguas por una mula torda. Dos mulos por una yegua escrita de pura raza española. Cuando media el dinero, todavía se habla en pesetas. "Hablamos en pesetas pero cobramos en euros", bromea un tratante que lleva seis años viniendo a esta cita, que es la única en Andalucía occidental en la que el ganadero puede comprar o vender con la transferencia hecha al momento.

Para lo demás, hay un equipo de veterinarios que sella la guía del ganado. La cita es en el Centro del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera y Alimentaria (Ifapa), a tres kilómetros del casco urbano. Hay autobuses lanzadera que no cesan durante toda la jornada de ir y venir, siempre llenos de público para facilitar el acceso.

En los 190.000 metros cuadrados del recinto, hay espacio de sobra para 4.000 cabezas de ganado y unos 500 propietarios entre ganaderos, expositores y comerciantes. Porque la cita es también comercial. En esta otra parte abundan ya las mujeres, deslumbradas por las sartenes, las puertas, las alfombras, las cortinas, la ropa, los embutidos o las joyas que se venden bajo una gigantesca carpa en la que cientos de autónomos ansían su puesto y su gloria como en un zoco. La gente pasa, mira, pregunta, ríe, toca y, a veces, se lleva algo.

"Nuestro objetivo es reunir lo mejor de la compra venta de la cabaña caballar y propiciar el mejor clima para que se produzcan los contactos económicos, al tiempo que ofrecemos un amplio programa lúdico para que el visitante disfrute de su estancia", enfatizó el alcalde, Antonio Maestre (PSOE), quien confió en que esta edición se superen los 2,5 millones de euros de volumen de negocio y las 65.000 visitas de 2008.

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