Deportes

Entrevista con Manolo Jiménez

La sorpresiva marcha de Juande Ramos precipitó su oportunidad, su sueño tras años de espera en el filial sevillista, pero las condiciones no han sido idílicas. Los contratiempos se suceden.

el 14 sep 2009 / 20:17 h.

-Acaba de cumplir tres semanas al frente del primer equipo del Sevilla. ¿Cuál es el balance desde su llegada al banquillo?

-El balance es positivo. He- mos ganado tres partidos, empatado uno y perdido dos. Hemos tenido partidos muy importantes, ante equipos fuertes, que van a estar arriba. Luego ante el Denia teníamos que haber ganado, pero el resultado fue bueno dentro de lo malo.

-¿Ha encontrado muchas diferencias entre el primer equipo y el filial?

- Sí que las hay. Es normal. Los futbolistas son diferentes, los objetivos son otros...

-¿Qué tiene ya el equipo de Jiménez y qué le falta?

-El equipo lo que tiene de mí es que son once jugadores que todos atacan y defienden. Una línea (la defensa) esta supeditada por las ausencias, pero se ayu- da para que no cree problemas. Ahora necesito algo de tiempo para dotar al equipo de la ilusión y la agresividad necesaria para ser lo que es, un magnífico equipo.

-¿Le ha costado mucho trabajo hacerse con el grupo?

-No ha sido difícil porque en este equipo hay un grupo excepcional. Pero sí que es verdad que cuando llegué vi a un grupo con los brazos bajados. Anímicamente no estaba bien.

-Y ahora, ¿ya lo encuentra algo mejor, recuperado?

-Ganamos al Valencia, pero luego vino el palo del Atlético. Nos vinieron fenomenal los partidos ante el Madrid y el Steaua, e incluso ante el Villarreal. Ahora el equipo está bien y va a estar más fuerte.

-Pero entra dentro de lo lógico caer en los campos del Atlético y el Villarreal, equipos que están arriba, ¿o no?

-No, esas derrotas no debieron producirse. Porque fueron una mezcla entre desaplicación, desconcentración, y un cúmulo de mala suerte. En el campo del Atlético nos faltó contundencia, y en el del Villarreal se asoció la expulsión de Daniel, la desconcentración a balón parado y no finiquitar el partido con un balón en el palo. Todo se traduce en mejorar en una línea castigada.

-La defensa, el caballo de batalla de este Sevilla.

-Sí, las derrotas han venido por deficiencias y competitividad en una línea. Este equipo parte con ocho magníficos futbolistas en la defensa, dos por puesto: Daniel-Hinkel, Navarro-Boulahrouz, Mosquera-Escudé y Dragutinovic-Puerta. De esos ocho, solo podemos contar habitualmente con dos, Daniel y Drago, y para más inri, Daniel fue expulsado en el último partido. Además, luego aparecen jugadores que aportan ilusión, Crespo y Casado, y caen lesionados. Otro equipo temblaría y se justificaría. Nosotros, no.

-Y en el centro del huracán, Mosquera. ¿Corre el riesgo de 'perder' a este futbolista?

-No lo vamos a permitir. A través de El Correo, de esta entrevista, digo lo que pienso dirigido a los sevillistas, y a ellos les digo que Mosquera es muy válido y que nos va ayudar mucho en determinados momentos. Falló en Villarreal en momentos puntuales que nos costaron el partido, y sí, hay que estar enfadado, pero hay que ser consciente que fueron fallos y mala suerte, además de otros factores (faltas que no eran, calidad del rival). Mosquera debe sentirse integrado y si da el nivel que dio ante el Madrid o el Steaua jugará, y si no da ese nivel, pues no jugará.

-También hay debate en la portería.

-Los debates no son malos, lo que pasa es que es muy fácil opinar, pero hay que respetar. Tenemos dos grandes porteros. Uno por méritos está en lo más alto del escalafón español. Luego De Sanctis es otro meta magnífico. Tenemos un número uno, Palop, un número 13 que puede ser uno, y los del filial, muy preparados también.

-Con usted, el filial se caracterizó por su seriedad defensiva. Conociéndole, encajar tantos goles ahora con el primer equipo debe enfadarle mucho.

-Sí, estoy muy enfadado porque el filial, de los últimos siete años, en cuatro ha sido el equipo menos goleado de todas las competiciones nacionales. Si somos capaces de tener ese orden defensivo, que requiere concentración, agresividad, vivir los partidos..., pero insisto, empezaron ocho jugadores en la defensa, y hoy quedan dos aptos. Hay que recuperar a los cinco que se pueden recuperar.

-¿Le hubiera gustado llegar en otras condiciones al banquillo del Sevilla?

-El fútbol pone a cada uno en su sitio. No me gusta haber llegado así porque siento que se ha perjudicado al Sevilla, pero respeto a todo el mundo. Como sevillista y profesional tengo que ayudar para que esté arriba, que es lo que se merece. No es fácil, pero hay calidad para salir de este puesto mediocre donde está ahora el equipo.

-Bonito reto.

-Bonito y muy difícil. Me hubiese gustado planificar yo el año, pero la planificación de un cuerpo técnico se tira al traste y perjudica al grupo. Ahora hay que planificar nuevamente, con el tiempo transcurrido. Intentaremos cogernos a todas las competiciones para estar arriba. Estoy convencido de que el Sevilla va salir a flote a pesar de todos los hándicaps. Si después de todo lo que ha pasado saliese así sería para ponerle una matrícula de honor. Cualquier otro equipo estaría hundido y desesperado.

-Los objetivos y las exigencias, a pesar de todo lo ocurrido ¿siguen siendo los mismos?

-Por supuesto, con mucho tiempo perdido, pero los mismos. Hemos tenido buenos resultados y de los malos aprenderemos para que no se repitan. Este club está bien estructurado y nadie se atreve a descartar al Sevilla para nada, eso es ya importante a pesar de lo que hemos pasado, quiere decir algo.

-¿Qué le diría a quien dude de su capacidad?

-¿Y quién ha dudado?

-Si los hubiera.

-No he escuchado afortunadamente a nadie que piense que yo no tenga capacidad para entrenar al primer equipo. Pero si los hay serán detractores que los tiene todo el mundo. Pero vamos, esa pregunta no está acorde con la realidad. Porque siento que tengo el apoyo de toda la gente. Yo entro con el equipo el doce y aspiro a que esté entre los cuatro primeros.

-¿Sueña con estar algún día dirigiendo al Sevilla en alguna final?

-El Sevilla ha jugado muchas finales gracias a una gran planificación, a una gran plantilla de jugadores y técnicos, a una gran afición, a una gran apuesta del consejo por jugadores, y gracias a una gran, gran dirección deportiva. Si esas finales las han conseguido todos los estamentos, ¿por qué no soñar que podemos volver a estar ahí?

-¿Se ve muchos años en el Sevilla, como una especie de Alex Ferguson en Nervión?

-Sería para mí impresionante. Mi sueño es estar trabajando en mi club para que cada día sea más grande. Sería para mí lo más. Pero para ello se necesitan muchas aportaciones. Las personas no ganan los títulos, los ganan los clubes.

-Como entrenador, elija unos valores: justicia, disciplina, diálogo...

-Diálogo y exigencia, disciplina y flexibilidad. Me gusta trabajar con equilibrio. Al jugador hay que pedirle y hay que darle, hay que exigirle y escucharle.

-¿Espera el derbi con ganas?

-El derbi será un partido más de la Liga, pero importante, con connotaciones diferentes, pero queda tiempo aún.

-Antes de terminar, ¿qué me dice si le pongo sobre la mesa una oferta extranjera de unos cinco millones de euros por temporada?

-Que voy a escuchar lo que me ofrece mi Sevilla, cómo me valora mi Sevilla y seguramente me quedaría en mi Sevilla porque colma mis aspiraciones. El día que no esté a gusto diría otra cosa, pero no es el caso. Estoy a gusto, me siento valorado, lo que sí pediría a mi club es que pusiese todo su organismo y su maquinaria en marcha para hacer que el equipo sea más grande y recuperar a los que no tenemos.

  • 1