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Epílogo dulcísimo

San Pablo tuvo la despedida que merecía tras una campaña llena de angustia, ya que vio el mejor partido en muchos meses, con Cajasol y Unicaja entregados a un baloncesto intenso y sin altibajos que tuvo el colofón de una nueva victoria de los hombres de Comas. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 04:05 h.

San Pablo tuvo la despedida que merecía tras una campaña llena de angustia, ya que vio el mejor partido en muchos meses, con Cajasol y Unicaja entregados a un baloncesto intenso y sin altibajos que tuvo el colofón de una nueva victoria de los hombres de Comas.

El técnico catalán ha encadenado en apenas veinte días los mismos triunfos, cuatro, que su predecesor en el banquillo cajista, Rubén Magnano, en toda una vuelta enterita. Comas le ha cambiado la cara y la mentalidad a un conjunto que deambulaba sin norte y coqueteaba con la LEB.

No sólo lo ha mantenido a salvo de la amenaza de descenso sino que sus jugadores han recuperado su autoestima y ahora son capaces de plantarle cara a cualquier rival, incluso si como ayer no había nada demasiado importante en juego.

El derbi andaluz fue como los de antaño, con ambos conjuntos dando su mejor medida en defensa e intercambiando golpes en ataque. Tan intensos eran los marcajes que los referentes ofensivos (Ellis e Ignerski en los locales, Haislip en los visitantes) tardaron en aparecer.

El cuadro malagueño, no obstante, fue el que llevó el mando del partido casi desde el inicio merced a la inteligencia de Cabezas y la polivalencia de Ndong, que desde el poste alto creaba infinidad de problemas a la zaga cajista.

Un parcial 0-9 sirvió a los malagueños para abrir hueco (13-20) y llevar la iniciativa, hasta que surgió Aaron Miles para darle una marcha más a su equipo, que salía beneficiado de las rápidas transiciones con que arrancó el segundo acto. Las penetraciones del base y los primeros triples de Ellis devolvieron la igualdad a la contienda, que incluso registró ventajas locales exiguas (29-28 tras canasta a aro pasado de Miles y 35-34 tras triple del escolta).

Unicaja dominaba bajo los tableros (siete rebotes más al descanso) y exhibía un gran acierto en los tiros de dos, pero el Caja aguantaba el tipo y lograba irse al ecuador un punto abajo.

En el tercer periodo, los de Scariolo retomaron el control del derbi regional. El checo Welsch y Berni Rodríguez agrietaban la sólida defensa cajista y Ndong volvía a ser una pesadilla. Los visitantes adquirieron su renta más preciosa (58-66, m. 28), pero entonces Elmer Bennett se echó el equipo a sus espaldas para anotar nueve puntos seguidos y minimizar la sangría (30 puntos encajados en el parcial).

La cuarta falta de Ndong daba un poco de alivio a un Cajasol que no se rendía, menos cuando Kakiouzis sacó a relucir toda su astucia: en una misma jugada fue capaz de robar un balón en defensa, capturar un rebote largo tras triple fallido de Ellis y arañar un balón que se le había escapado a Ignerski para equilibrar el encuentro (76-76).

Entre el griego y el pundonor de De Miguel la batalla se ganaba abajo, mientras Miles remataba un partido de ensueño. La esperanza renace en San Pablo.

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