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Epístola moral

Si alguna ventaja tiene el orden social es que nos invita a controlar las bajas pasiones. Cuando una sociedad se deja llevar por ellas acaba mal. Hacemos bien no yendo de casa en casa para decirle a los que nos han chillado desde diversos púlpitos que es hora de deglutir las amenazas de males...

el 15 sep 2009 / 01:40 h.

Si alguna ventaja tiene el orden social es que nos invita a controlar las bajas pasiones. Cuando una sociedad se deja llevar por ellas acaba mal. Hacemos bien no yendo de casa en casa para decirle a los que nos han chillado desde diversos púlpitos que es hora de deglutir las amenazas de males sin cuento con los que insistentemente nos han exasperado hasta las elecciones. Pero una cosa es humillarles que no debemos y otra es olvidarse. Resulta insufrible escuchar las voces de los que sólo consiguen afirmarse en sus posiciones a base de demonizar al que no piensa igual y que encima les gana en las urnas.

Por ejemplo, el cuñado del líder de la oposición me acaba de insultar en un periódico llamándome pesebrista, él que, como el niño Jesús, nació en un pesebre. ¡hijo! Más respeto que no está bien ofender al prójimo, no es cristiano, pregúntale si no a tus padres. Éste es el tipo de gente que asusta cuando piensas en lo que ocurriría si ganan los suyos. Hay mucha gente a la que no le disgusta convivir con quien no piensa como ellos. Hay que ponerse en la cabeza de otros desde el respeto pero no es aceptable que el discurso sea: hay que echar a éstos? porque ellos quieran. Y ahora, ¿qué les dicen a sus lectores? ¿Que los votantes son unos cretinos? ¿Que hay que echarse al monte porque el sistema no vale? Perder no es tan grave ni ganar un fin en sí mismo. Es momento de reflexión sobre cómo interpretar y digerir lo que ha dicho la ciudadanía, para poder convivir. No estoy hablando de política, esta vez.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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