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«Era un gran momento para anunciar un mano a mano con José Garrido en Sevilla»

Abrió la Puerta del Príncipe junto al novillero pacense José Garrido. Ambos novilleros volverán a la Maestranza el próximo 3 de julio.

el 14 jun 2014 / 20:56 h.

15836426 El joven novillero de Espartinas volverá a medirse con José Garrido en la plaza de la Maestranza. / Pedro Rodríguez de la Vega El rumor estaba en la calle y acaba de confirmarse. Borja Jiménez volverá a actuar en Sevilla, mano a mano con José Garrido, después de que ambos abrieran la Puerta del Príncipe en una novillada histórica que logró remover el dormido ambiente taurino sevillano. La vida del joven lidiador ha cambiado de repente y asume la expectación creada sin dejar de prepararse en la placita de Coria, muy cerca de las orillas del Guadalquivir. Habéis hecho historia. No se recordaba algo así. Sí, fue una tarde que nunca se había dado. Dos novilleros saliendo por la Puerta del Príncipe junto al ganadero es algo grandioso que no ocurre todos los días. Vas a los toros, a la plaza de la Maestranza, y te das cuenta de lo difícil que es cortar una oreja y llega el día y cortas tres… Todavía estoy en una nube.. A la plaza, después de los sinsabores, le hacía falta una alegría. Las cosas no se habían rematado en la Feria y el público estaba disgustado. Estas cosas vienen bien a la afición para motivarla y animarla a volver a la plaza. Viéndolo de forma egoísta puedes pensar que lo mejor habría sido resultar el único triunfador pero luego te das cuenta de la trascendencia de aquella tarde, de todo lo que significó para la afición de Sevilla. Lo bonito era que saliéramos los dos por la Puerta del Príncipe. Esas cosas crean afición y hacen que se hable de toros. Una de las claves de tu actuación fue creerte que era posible y transmitir esa ilusión. Transmitir esa alegría es fundamental. Torear sonriendo hace que la gente compruebe que te encuentras feliz en la plaza. Y si tú estás feliz el público disfruta. Esa tarde fui muy tranquilo sin dejar de estar responsabilizado por todo lo que me jugaba. Pero salí a poner mis cartas sobre la mesa y a disfrutar con ellas. Hubo un momento especial aquella tarde: fue el brindis a tu hermano Javier. Era un brindis de hermano a hermano y también de torero a torero. Me hacía mucha ilusión brindarle un novillo a Javier en Sevilla, ¿qué mejor sitio? Tenía que agradecerle que esté a mi lado, recordarle todos los días que echamos juntos; pasamos las 24 horas del día unidos, entrenando… era una manera cariñosa de reconocerle muchas cosas. Entre los dos tendréis contenta a vuestra madre... Mi madre está orgullosa de nosotros. Contempla nuestro día a día, nuestros sacrificios… Javier y yo seguimos estudiando y lo estamos sacando para adelante sin dejar los toros. Sacamos tiempo de donde no lo hay y cuando ve, como este año, que la recompensa es tan grande para ambos sólo puede estar contenta. Es verdad que está nerviosa porque sabe lo que supone esta profesión pero tanto ella como mi padre están orgullosos y satisfechos. ¿Qué estudia Borja Jiménez? Estoy haciendo agrónomos. Recuerdo la primera vez que te vi torear en Espartinas. No llevabas chaquetilla y la castañeta era casi tan grande como tu cabeza. (Risas) Ese fue el día que debuté con añojos. Mi hermano también toreaba. No había ningún traje que me quedara bien. Ese vestido era de El Sombrerero pero la chaquetilla me llegaba por debajo de la cintura. Tenía catorce años pero es que siempre he sido muy menudito, muy poquita cosa, hasta que pegué el estirón hace un par de años. La noticia ya está en la calle. Vuelves a Sevilla, mano a mano con José Garrido. La gente está expectante y quiere ver a los dos novilleros que abrieron la Puerta del Príncipe; con la misma ganadería. Es un momento clave para anunciar un mano a mano en el que nos midamos José y yo. Tenemos que competir, ver quién puede más, crear una rivalidad entre los dos que podría ser muy bonita. Garrido arrea tela y a mí tampoco me gusta que me ganen la pelea así que se podrían juntar circunstancias muy positivas. También es bueno recuperar ese ritmo antiguo del toreo. Antes te iban repitiendo al domingo siguiente según ibas triunfando. El mano a mano puede ser esa recompensa. ¿Habéis notado la repercusión del triunfo? ¿El teléfono de Lolo Espinosa, tu apoderado, suena de otra manera? Nos habíamos llevado todo el invierno llamando a unos y a otros y aunque siempre nos habían respetado mucho en Francia, en otras partes no terminaban de echarnos cuenta. Teníamos hechas diez o doce novilladas pero queríamos entrar en plazas importantes para dar el salto a un nivel superior. Todas esas plazas andaban ahí en plan «ya te avisaremos», y llamaron ese mismo día diciendo que estábamos puestos. El 5 de julio voy a Pamplona y ya hay muchas cosas hechas en agosto y septiembre. La Puerta del Príncipe es una gran satisfacción, por supuesto, pero también marca un nivel de exigencia muy alto. Pero esa es la exigencia que buscamos los toreros. Para eso luchamos día a día, para que nos exijan… y para estar arriba te tienen que exigir. El nivel de exigencia sube, hay más presión pero hay que mantener la misma mentalidad para salir a la plaza a darlo todo, para disfrutar y hacer disfrutar. ¿Este triunfo supondrá algún cambio en vuestros planes? Este año vamos a echarlo entero de novillero, muy pendientes de la evolución que vaya teniendo. Voy a matar ahora novilladas más fuertes en algunos sitios y el año que viene volveremos a empezarlo como novillero. Antes de pensar en dar el salto hay que ver como va la cosa. Y ese salto, la alternativa, ¿te gustaría que pasara por Sevilla? Me encantaría, con mi hermano Javier en el cartel. Sería mi auténtica ilusión. Pero eso ya habrá tiempo para verlo. Ahora pensamos en el día a día, en las novilladas que tenemos que matar. Cuando yo me encuentre realmente preparado para competir con todos será el momento de pensar en dar ese salto. Para los que no sabemos lo que es eso ni lo sabremos en la vida, ¿qué se siente al salir por la Puerta del Príncipe? Eso es algo muy difícil de explicar. Todo pasa muy rápido pero te acuerdas de la familia, de los que han estado día a día junto a ti… eso es de lo primero que me acordé cuando me cogieron a hombros. Luego intentas disfrutar del momento aunque sólo veía muchas cabezas y flashes. Antes de darme cuenta estaba metido en la furgoneta. No paro de darle vueltas, de recordar la faena, la salida a hombros… eso no se olvida.

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