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«Es bonito que los niños se vean y digan ‘ya no soy as풻

La psicóloga afirma que durante toda la adolescencia es necesaria una negociación entre padres e hijos.

el 18 nov 2009 / 21:48 h.

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Los españoles no tienen muchas carencias para educar a sus hijos, sino “dificultades cotidianas que no saben cómo resolver, por ejemplo, cuándo y por qué hay que decirle no a un niño”. Así de contundente es la reflexión de la psicóloga Rocío Ramos-Paúl, Supernanny, quien se ha hecho toda una experta en la materia y congrega cada semana en su programa de Cuatro a dos millones de personas con un claro objetivo:_mostrar cómo se consigue cambiar la conducta de niños y jóvenes que no quieren hacer los deberes, rechazan la comida e incluso insultan a sus padres.

 

Esta experiencia y, sobre todo, la que le brinda su trabajo como directora de un centro de psicología en Madrid, le han valido para lanzar al mercado el libro Aprendiendo a enseñar, en el que dice a los padres que también se puede “aprender a enseñar”, explica en una entrevista con Efe. Rocío señala que, aunque no le gusta generalizar, “lo que más les preocupa a los padres, hasta los tres años, es la alimentación y el sueño, y a partir de los 7, el cumplimiento de las normas”.

 

Sin embargo, para esta especialista en conductas lo más relevante es el llamado tiempo de calidad, esto es, todo lo que tiene que ver con el refuerzo de la inteligencia emocional, la autoestima y las habilidades sociales, que se consigue con un esfuerzo diario de comunicación. “Una de las cosas importantísimas en este sentido –afirma– es pasar tiempo con el niño, y no de cualquier manera, sino haciéndole protagonista”. “Hay que escuchar sus cosas del colegio a los tres años, porque luego se querrá que, cuando sea adolescente, cuente lo que hace con la pandilla”.

 

Hay que empezar desde el principio y éste es un ejemplo práctico del gran repertorio que ofrece la psicóloga, para quien los padres han perdido cierta autoridad a causa de filosofías que hasta hace poco predicaban total libertad para el niño, con la paradoja de que ahora triunfan en televisión programas basados en la educación de los años 60, como es el caso de Curso del 63. En este sentido, Ramos-Paúl está convencida de que la existencia de normas necesarias no son sinónimos de autoritarismo.

 

Sí es negativo, por ejemplo, reprender a un niño con un cachete, ya que así entenderá que la violencia es una vía para solucionar las cosas. Por contra, hoy día “los castigos pueden hacerse sobre el tiempo de juego en las videoconsolas” y, en estos tiempos de crisis, “animamos a los padres a poner pagas, por lo que significa de esfuerzo para conseguir algo y ahorrar, un valor, creo, acertado de recuperar”, apunta.

 

A la hora de preparar sus programas, Ramos-Paúl siempre aplica dos condiciones: que no exista ningún trastorno en el niño y que no haya ninguna otra intervención de un profesional, para no interferir. Muchos de los casos se solucionan tras las dos semanas en que Supernanny observa atentamente a la familia y ofrece sus pautas de actuación, y con algunas de ellas sigue en contacto después de los años.

 

Según su experiencia en el centro de psicología, están aumentando las “conductas preocupantes” entre los 8 y los 10 años, edades que ya se van incluyendo en las tendencias de preadolescentes, dado que “las nuevas formas de vida adelantan las etapas infantiles”. Pero siempre llega la recompensa y “lo más bonito que me pasa es que muchos niños se ven después en la tele y les dicen a sus padres: yo ya no soy así”, concluye.

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