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¿Es delito que Camps aceptara regalos?

La Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha ordenado el sobreseimiento de la causa abierta contra los implicados en la ramificación valenciana del caso Gürtel...

el 16 sep 2009 / 06:41 h.

La Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha ordenado el sobreseimiento de la causa abierta contra los implicados en la ramificación valenciana del caso Gürtel, entre ellos el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, por un posible delito de cohecho. En la resolución, hecha pública ayer, el tribunal considera que "no existe relación directa entre el pago de prendas y los agasajos que pudieron recibir los imputados y la adjudicación de contratos públicos a la empresa Orange Market". La reacción de los socialistas valencianos, que actuaron como acusación popular, no se ha hecho esperar: el secretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte, ha declarado que "acata y respeta el auto y la actuación de los magistrados, aunque no lo comparte", y ha anunciado que presentarán un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, ante el que también la Fiscalía Anticorrupción piensa presentar recurso.

Con el debido respeto a la decisión judicial, la interpretación que del artículo 426 del Código Penal (referido a la ilegalidad de que las autoridades y funcionarios acepten regalos que les fueran ofrecidos en consideración a su función) hacen los jueces que han tomado la decisión de archivar esta investigación es, cuanto menos, cuestionable. Estima el Tribunal, aunque no por unanimidad, que por ejemplo y en el caso de Camps, la Presidencia de la Generalitat "es un cargo relevante" que no obstante "carece de competencia" para decidir sobre la adjudicación de contrataciones públicas. No es difícil dudar de la ingenuidad de tal afirmación. Además de una descabellada exoneración de responsabilidad para con el presidente, ello implica que cualquier alto cargo de la administración podría, sin ningún problema, recibir regalos de gran valor de empresas que contraten con dicha administración. Debates políticos aparte, se trata de una pobre argumentación para un pleito que nadie puede presumir de haber ganado.

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