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"Es un lagarto pero es muy parecido a un perrito. Es muy tranquilo y no ataca"

Son bastantes los sevillanos que tienen en casa algo más exótico como animal de compañía.Una joven de Sevilla en lugar del clásico perrito o el gatito, saca a pasear (por su salón, eso sí) a un lagarto.

el 09 oct 2014 / 12:00 h.

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lagarto-sevillaEl pasado fin de semana localizaron en una calle de Triana una serpiente que, tras su reconocimiento, los expertos determinaron que se trataba de una cobra de monóculo, un ejemplar venenoso. Esto, que nos puede resultar a priori algo excepcional, no lo es tanto. Son bastantes los sevillanos que tienen en casa algo más exótico como animal de compañía. Un ejemplo de ello es el caso de una joven de Sevilla que en lugar del clásico perrito o el gatito, saca a pasear (por su salón, eso sí) a un lagarto. Este ejemplar, vecino del barrio de San Jerónimo, tiene su origen en el desierto australiano. En concreto se trata de un Pogona Vitticeps, coloquialmente conocido como dragón barbudo debido a la especie de barba que parece tener, aunque son escamas puntiagudas. Llegó a manos de su dueña, una estudiante de Ciencias Ambientales apasionada desde pequeña de los anfibios y reptiles, gracias a un conocido que tenía un ejemplar que acababa de poner huevos. Éste se lo vendió por tan solo 30 euros, algo que le hace dudar de la legalidad de la madre de su lagarto puesto que en tienda estos animales con un par de meses suelen alcanzar los 90 euros y 120 los adultos. lagarto-sevilla-02En cuanto a cuidados, los dragones barbudos son bastante delicados. Para empezar su alimentación, a pesar de que son omnívoros, se basa en un 80 por ciento en alimento vivo (gusanos, cucarachas...). Una comida que hay que comprar, junto con unos complementos de calcio y vitaminas, puesto que los insectos de la calle pueden estar contaminados de alguna forma que afecten a la salud del lagarto, según la dueña. Por otro lado, son animales delicados con la luz y la temperatura así que es necesario que en su terrario se mantenga una zona caliente (entre 28 y 30 grados de temperatura) gracias a unas bombillas de calor y una zona fría. Además de una luz artificial similar a la solar. Para rematar, el dragón barbudo, que muda la piel según va creciendo, alcanza unos 40 centímetros de largo (con cola) cuando cumple la madurez, entorno al año y medio de su nacimiento, que es cuando se conoce el sexo del animal. Sin embargo, ninguno de estos requisitos son importantes para su dueña que habla entusiasmada de su peculiar mascota. «Es un lagarto pero es muy parecido a un perrito. Es muy tranquilo y no ataca. Todo lo contrario, es un reptil simpático y sociable. Es bastante dócil y se deja manipular. Evidentemente no te va a dar el cariño de un perro, pero hace compañía», asegura.

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