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Escaños lejanos

No parece que el personal esté muy dispuesto a votar en las próximas elecciones europeas, en el hipotético caso de que sepa que las hay...

el 16 sep 2009 / 02:28 h.

No parece que el personal esté muy dispuesto a votar en las próximas elecciones europeas, en el hipotético caso de que sepa que las hay. Ya se han oído voces políticas de alarma sobre la desafección ciudadana con los asuntos de la UE, una enfermedad de la que no sólo adolece el estado español.

Esas mismas voces son las que utilizan Europa como coartada de sus desaplicaciones; es fácil, cuando uno no tiene salidas, decir que la culpa la tiene Europa o que es que Europa no nos deja. Además, cuando llegan esas ayudas europeas o mejoramos significativamente nuestra legislación, no se vocea a las claras el mérito de nuestra pertenencia a ese espacio europeo (la batalla de las instituciones de la UE para que con grandes carteles se anuncie lo que hacen y financian es tan ardua como, a veces, perdida).

Las instituciones estatales, autonómicas o locales prefieren, por lo bajini, dejar entender que es su afán y dedicación, y no la UE, la causa de esos beneficios que han sido como un maná en las últimas décadas. Y sin embargo nos jugamos mucho en Europa, sobre todo en Europa. Pongamos que el lector sigue de cerca los asuntos públicos y que no está de acuerdo con los pasos, decisiones y derrota de los asuntos europeos y que, consecuentemente, por eso, no vota. Pues, lo primero que debe saber es que la UE tiene cara, nombre, apellido y, por supuesto, filiación política.

El Consejo Europeo (que legisla), compuesto por los ministros del ramo de cada uno de los estados miembros (27), es mayoritariamente conservador porque los gobiernos europeos son mayoritariamente de derechas. La Comisión (el gobierno) es también de derechas (aunque estén Almunia o Ashton) por la misma razón. Su presidente Barroso, el anfitrión de Bush en las Azores, ídem del lienzo. Y el Parlamento, que ahora votamos, (con pocas pero importantes funciones legislativas), es también de mayoría conservadora. Conclusión: la UE está gobernada y sigue políticas mayoritariamente conservadoras. Si vota o no, decide cómo quiere que sea ese Parlamento.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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