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Cultura

«Escribir es buscar al otro, aunque para hacerlo uno se aparte del mundo»

El narrador sevillano Javier Mije prueba fortuna en la narrativa de largo aliento con ‘La larga noche’, publicada por Acantilado.

el 08 jun 2014 / 23:30 h.

Javier Mije demuestra la misma solvencia en el relato corto que en la novela. / Antonio Acedo Javier Mije demuestra la misma solvencia en el relato corto que en la novela. / Antonio Acedo Después de dos espléndidos libros de relatos –El camino de la oruga y El fabuloso libro de nada–, el sevillanoJavier Mije da el salto a la novela con La larga noche, que acaba de ver la luz, como los títulos anteriores, en el sello Acantilado. Pero antes de hablar de ella, el escritor cuestiona eso del salto. «La expresión parece sugerir la idea, discutible, de que esta implica un esfuerzo superior a un autor, al tiempo que le proporciona mayor visibilidad. De esto último estoy convencido, dada la posición central de la novela en la estimación de los lectores», explica. «El salto que un autor debería dar entre un libro y el siguiente sería el de haber afrontado un nuevo reto, un mayor compromiso, al margen del género literario en que este desafío se materialice». En la novela, La larga noche es el título de un proyecto de guión cinematográfico sobre la Guerra Civil que un escritor recibe como encargo. Comienza ahí un juego entre la escritura, vicio solitario, y el amor –la búsqueda del otro–, que Mije resuelve en estos términos. «También escribir es buscar al otro, aunque para hacerlo haya que apartarse provisionalmente del mundo. Yo creo que el impulso de escribir surge, en parte, de un déficit comunicativo: sentimientos, ideas, emociones que no han encontrado un interlocutor en la vida ordinaria y que sedimentan en una forma literaria». Escritura creativa, personal, y escritura por encargo: he ahí otro de los potenciales contrastes de esta obra: «Ese encargo es vital en la novela, porque quien lo recibe no puede ceñirse a su contenido. Es uno de los asuntos de La larga noche: ¿qué clase de escritores podemos ser?, ¿podemos escribir libros distintos de los que escribimos si nuestro impulso es auténtico? La respuesta es que no», subraya. Y aunque para algunos el hecho de que el protagonista de una novela sea un escritor es un síntoma de ensimismamiento, este sevillano no lo cree así. «Es una evolución más del género novelístico, que algunos autores han decidido sentar en el diván para cuestionar sus límites», comenta. «Vivimos rodeados de ficciones, la ficción nos configura, nos educa, nos proporciona hermosas o delirantes fantasías sobre nosotros mismos, nos enfrenta a un espejo. Es lógico que la novela se ocupe de un asunto tan importante para el ser humano». Por otro lado, la relación amorosa de la obra se abre de algún modo a tres bandas. Y no es para bien. «En el caso de los personajes de La larga noche la irrupción del pasado, en forma de un elemento externo a la pareja, los perturba y les hace perder el equilibrio. El pasado se expresa también como un tiempo en el que las esperanzas más afiladas estaban vigentes», explica. Aunque su ficción gira en torno a una película, Mije (Sevilla, 1969) no cree que «necesariamente» deba haber un cineasta dentro de cada escritor, «aunque nos hayamos educado en la cultura cinematográfica y escribir sea en parte levantar una imagen tras otra», comenta. Y para terminar, tratándose de un escritor reconocidamente devoto de Onetti y de un protagonista no menos onettiano, una última pregunta: el mundo ha llorado este año a Gabo a moco tendido. Pero, ¿no cree Javier Mije que fue Onetti quien supo entender mejor el mundo? «Son autores muy diferentes. García Márquez supo conectar con las fantasías de un amplio número de lectores, mientras que la especialidad de Onetti es señalarnos nuestras miserias e incomodarnos. Es lógico que uno sea más popular que el otro. Pero el lector que se adentra en el mundo de Onetti se convierte en un adicto», apostilla.

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