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Conocer el riesgo de sufrir cáncer o el origen de nuestros antepasados ya está al alcance de cualquiera con conexión a Internet y unos mil dólares en la cartera: varias firmas en Europa y EEUU ofrecen análisis genéticos online, un servicio cada vez más popular. Foto: El Correo

el 15 sep 2009 / 10:24 h.

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Conocer el riesgo de sufrir cáncer o el origen de nuestros antepasados ya está al alcance de cualquiera con conexión a Internet y unos mil dólares en la cartera: varias firmas en Europa y EEUU ofrecen análisis genéticos online, un servicio cada vez más popular.

Las californianas Navigenics y 23andMe o la islandesa deCode Genetics son algunas de las empresas que han comenzado a funcionar en los últimos meses ofreciendo a sus usuarios análisis de ciertas partes de su DNA llamadas marcadores genéticos que se asocian con determinadas enfermedades.

Por un precio que se sitúa entre los 1.000 y los 2.500 dólares (entre 670 y 1670 euros), el cliente puede conocer su propensión a padecer ciertos problemas de salud como el cáncer de mama o próstata, la obesidad, la esclerosis múltiple o la intolerancia láctea.

Contratar un estudio es sencillo y se realiza online. Tras firmar el contrato, el usuario recibe por correo un equipo para recoger una muestra de su saliva, lo envía de vuelta a la empresa y pocos días después recibe los resultados en un email protegido por contraseña.

El estudio puede indicar, por ejemplo, que nuestro riesgo de sufrir un ataque cardiaco es del 32,2 por ciento, lo que es una buena noticia porque está 22 puntos por debajo de la media de los hombres de origen europeo.

Linda Avey, cofundadora de 23andMe, dijo a Efe que "la demanda de estos servicios está aumentando porque, a medida que se realizan más descubrimientos genéticos, la gente está más interesada en saber lo que pueden significar para ellos".

Muchos clientes de 23andMe, que empezó a funcionar el pasado noviembre con apoyo financiero de Google, son "gente familiarizada con las últimas tendencias tecnológicas" o "miembros de la generación del baby-boom que quieren conocer su genotipo familiar", dijo Avey.

Otros son "personas adoptadas que saben muy poco de sus orígenes y quieren tener información sobre riesgos de salud en su historia familiar", añadió.

La búsqueda del origen genético es el otro pilar de los servicios de estas empresas y algunas, como la canadiense Genebase, están especializadas en este tipo de test.

23andMe, por ejemplo, permite rastrear los antepasados maternos usando DNA mitocondrial y los paternos a través del cromosoma Y, e identificar además la región de la que provienen la mayoría de nuestros parientes.

Pero, pese a la aparente facilidad del proceso, los expertos advierten de que se trata de una tecnología aún en pañales donde abunda la confusión sobre algunos conceptos y falta todavía regulación.

Para empezar, los estudios que estas firmas ofrecen sólo analizan partes de nuestro DNA relacionadas con algunas enfermedades -58, por ejemplo, en el caso de 23andMe, y 26 en el caso de deCode- por lo que es imposible que nos informen de todos los riesgos.

Otro problema es que algunos usuarios olvidan que no sólo somos genética y, según lo expertos, el conocer nuestra predisposición familiar a padecer o no una determinada enfermedad puede resultar, paradójicamente, en un riesgo para la salud.

Un cliente que, por ejemplo, descubre que su riesgo de padecer problemas cardiacos es muy bajo, puede descuidar hábitos saludables de alimentación o ejercicio y acabar con las arterias en peor estado que otra persona con un historial de enfermedades coronarias.

Las propias compañías insisten en que los datos que ofrecen no son diagnósticos sino sólo predisposiciones del organismo y añaden que, en cualquier caso, siempre es mejor estar informado que permanecer en la ignorancia.

"El entorno de una persona, su dieta, su estilo de vida puede ser igual o más importante que la genética a la hora de desarrollar una enfermedad", dijo Avey a Efe.

"Pero el perfil genético puede ser útil para tomar medidas preventivas", añadió. "Una persona con un alto riesgo de cáncer de próstata -explicó- puede decidir hacerse chequeos más a menudo, u otra con riesgo de trombosis se asegurará de caminar mucho por el avión durante los vuelos largos".

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