Cultura

Esencia ba-rock-a

el 28 nov 2009 / 23:02 h.

Aunque tardía, la música de los maestros de capilla de la Catedral de Málaga Juan Francés de Iribarren y Jayme Torrens es en esencia puro barroco. Ya alabamos sus virtudes hace casi dos años, cuando los mismos intérpretes avanzaron en la Caridad la que habría de ser su primera grabación con el sello propio Prometeo. La ausencia esta vez del contratenor José Hernández Pastor ha propiciado que fuera más breve la puesta de largo en el Maestranza de un trabajo que lleva ya varios meses en el mercado.

La incerteza con la que hace tan sólo unos meses afrontaba su futuro la OBS, ha dado paso, tras los éxitos cosechados con el ciclo de cámara Barroco sin fronteras, a su temporada más generosa. Dirigida por Diego Fasolis con exuberante dinamismo, sin atisbo de cansancio a pesar de tratarse de un programa varias veces abordado, la orquesta volvió a exhibir tanto ímpetu, sintonía y vitalidad como una excelente banda de rock, palpable en piezas como Arde el furor intrépido o el aria final de Prosigue acorde lira. Sólo las trompas, a veces mortecinas y otras con deslices, llegaron a deslucir algo un conjunto en general siempre a tono con su impronta de modernidad.

María Espada no sólo canta con notable proyección, excelente dicción y adecuada modulación, sino que lo hace con gusto exquisito, aunque hubiese sido deseable que el mismo escalofriante sentimiento con el que entonó fuera de programa el celebérrimo Lascia che io pianga de Haendel, lo hubiera empleado también en los villancicos de Jayme Torrens. Si aún no es mediodía pueden disfrutar de la repetición, y si no acudir el miércoles a Ingenieros, con otro programa.

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