Cultura

Espacio de belleza

El Teatro Central cierra la temporada de danza con esta propuesta de la Compañía Nacional de Danza.

el 18 may 2014 / 14:43 h.

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Obra: Ssleeples / Petite Mort y Casi-Casa Lugar: Teatro Central 16 y 17 de mayo Compañía: Compañía Nacional de Danza Coreografía: Jiri Kylian y Mats Ek Música: Dirk Haubrich, Wolfgan Amadeus Mozart y Fleshquartet Intérpretes: Ágnes López, Aleix Mañe, Elisabet Biosca, Erez Ilan, Kayoko Everhart, Lucio Vidal, Jessica Lyall, Francisco Lorenzo, Mar Aguiló, Tamako Akiyama, Daan Vervoort, Nandita Shankardass, Rodrigo Sanz, Isaac Montllor, Emilia Gisladöttir, Antonio De Rosa, Mattia Ruso, Aída Badía, Sara Fernández. Calificación: Cuatro estrellas El Teatro Central, que acaba de recibir un premio Max que reconoce la excelencia de su programación, cierra la temporada de danza con esta propuesta de la recién renovada Compañía Nacional de Danza, una obra de danza contemporánea que destaca, por encima de todo, por su belleza. Y es que aunque la danza contemporánea surgiera como una forma de rebeldía ante el esquema cerrado y tradicional del ballet clásico, no por ello renuncia a la impronta de belleza armónica que lo caracteriza. Para demostrarlo este montaje que aúna tres piezas de danza diferentes. Las dos primeras, Ssleeples y Petite Mort, del coreógrafo holandés Jiri Kylian, fueron estrenadas por la Nederland Dans Theater en 2004 y 1991, respectivamente. La última pieza, Casi-Casa del coreógrafo sueco Mats Ek, fue estrenada por la Compañía Danza Contemporánea de Cuba en 2009. Se trata por tanto de tres coreografías rescatadas con las que José Carlos Martínez el actual director artístico de la CND, rinde homenaje a dos claros referentes de la danza contemporánea actual. Inspirada en la obra del artista plástico argentino Lucio Fontana, Ssleeples nos propone un interesante juego de luces y sombras que recrea un espacio mágico y misterioso, repleto de imágenes inquietantes y hermosas. Para ello los bailarines interactúan con un gran lienzo blanco con ranuras, situado al fondo del escenario, por el que aparecen y desaparecen recreando formas y figuras sinuosas y burlonas. El baile se regodea en las figuras ondulantes, que pasan de la contención a la vorágine del movimiento espasmódico. En ese sentido cabe resaltar la gracilidad y limpieza técnica de los bailarines y bailarinas. Todo lo contrario de la segunda pieza, Petite Mort, con la que Kylian homenajea a Mozart. La coreografía, de corte neoclásico, incorpora unos florines cuya función es destacar el erotismo salvaje que el coreógrafo percibe en la música elegida, dos fragmentos lentos de piano (Concerto in A Major- KV 488 y Concerto in C Major – KV 467) de Mozart. Pero por desgracia los intérpretes no acaban de dominar los florines y la pieza resulta un tanto sucia y dispersa. Por fortuna con Casi-Casa los bailarines volvieron a lucir una impecable preparación técnica. Se trata de una pieza de estética surrealista con la que Mats Ek nos demuestra su libertad creativa. Así, la pieza resalta por su aleatoria combinación de pases a dos, tríos y números de conjunto. El baile se decanta por la danza-teatro para representar los diferentes tiempos y espacios cotidianos sobre los que gira la coreografía. El vestuario y la iluminación recrean una atmósfera de inquietud y sensualidad, aunque esto no acaba de reflejarse en la coreografía. No obstante, los bailarines cambian de registro con fluidez, y aunque la pieza presenta un ritmo escénico irregular nos deja en la retina un sinfín de imágenes sugerentes.

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