Economía

España aporta 2.600 millones para acudir al rescate irlandés

La UE casi exime a bancos e inversores de deuda de pagar los futuros auxilios

el 28 nov 2010 / 22:32 h.

El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y el ministro belga Reynders, ayer.

El Gobierno irlandés se mostró ayer satisfecho con los términos del acuerdo sellado con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder durante tres años a un plan de rescate por valor de 85.000 millones de euros, de los que España aportará 2.600. Asimismo, a partir de 2014 la banca tendrá que soportar una parte de la carga de los rescates, pero "caso por caso" y como "último recurso". Es decir: quienes compren deuda no tendrán que pagar de forma inmediata la quiebra de un Estado.

Una semana después de que Dublín reconociese que sus problemas presupuestarios y bancarios eran demasiado grandes para afrontarlos solo, el primer ministro, Brian Cowen, aseguró que el citado acuerdo "es el mejor trato posible para Irlanda".

Entre los aspectos positivos negociados por el Gobierno, destacó que el interés que se aplicará al programa de asistencia financiera, a devolver en siete años y medio, variará según las fechas en las que se acceda al dinero de auxilio y las condiciones de los mercados. Recordó que los mercados internacionales de préstamos están cerrados para Irlanda, ya que sus tipos de interés, dijo, son de momento "prohibitivos".

Cowen también celebró que se pueda mantener en el 12,5% el Impuesto sobre Sociedades, clave para atraer a la isla inversiones extranjeras y cumplir con las previsiones de crecimiento, a pesar de que sus socios comunitarios lo ven como una ventaja desleal.

De la cantidad global aprobada ayer en Bruselas en el Ecofín (Consejo de Ministros de Economía europeo), al sector bancario irlandés se destinarán 35.000 millones (10.000 en recapitalización y otros 25.000 de un fondo de contingencia), y los otros 50.000 millones de euros irán a las cuentas públicas del Estado irlandés.

De la cantidad total, el FMI va a aportar 22.500 millones, mientras que el resto vendrá de la UE, tanto su presupuesto como de la facilidad temporal europea de estabilidad financiera -o fondo de rescate- creada en mayo a raíz de la crisis de Grecia, y de préstamos bilaterales.

En concreto, del presupuesto comunitario saldrán 22.500 millones de euros, la propia Irlanda aportará 17.665 millones con dinero líquido de tesorería y el contingente de la reserva de pensiones; el Reino Unido financiará 3.844 millones; Suecia, 598 millones; Dinamarca, 293 millones, y el resto provendrá del mencionado fondo de rescate.

España contribuirá al programa de asistencia financiera multilateral a Irlanda con avales por valor de 2.600 millones de euros, según informó ayer la ministra de Economía, Elena Salgado. Esta cantidad supone el 12,48% del total de avales que aportarán los dieciséis países de la Eurozona menos la propia Irlanda y Grecia, que ya fue objeto de otro programa de asistencia en mayo.

Los ministros de Finanzas de la Zona Euro, asimismo, pactaron la implicación del sector privado en el futuro fondo de resolución de crisis, que sólo implicará pérdidas para aquél en último caso, comentó Salgado, algo que se interpreta como una suavización de las exigencias de Berlín, que deseaba que una mayor aportación de los inversores.

Las presiones alemanas para que el sector privado (banca) soporte parte del coste de los rescates a partir de 2014, cuando caduca el fondo temporal aprobado tras la crisis griega, están en el origen de la actual espiral de venta de deuda soberana de países como Irlanda, Portugal o España. Salgado explicó que la propuesta aprobada le satisface al ser "mucho más clara, mucho más limitada, mucho más prudente que lo que se venía diciendo".

Aseguró que, para España, "es muy importante que se haya clarificado la participación del sector privado". En su opinión, calmará a los mercados al concretar el papel previsto para los inversores privados en el mismo.

"Únicamente en el caso que después de esa ayuda financiera, el país siga sin poder pagar sus deudas, será cuando en ese momento incorporaremos esa posibilidad de reestructuración en el caso de los acreedores privados", añadió Salgado.

En el origen del nerviosismo están las afirmaciones reiteradas de la canciller alemana, Angela Merkel, de que los inversores privados y no sólo los contribuyentes deberán soportar en un futuro una parte de la carga en caso de insolvencia de un Estado de la Eurozona.

En consecuencia, los tenedores privados de bonos no se verán obligados de forma automática a soportar pérdidas en caso de que un Estado corra el riesgo de suspender pagos.

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, consideró "muy útil" el acuerdo. "Un número de observadores y comentaristas decían que era muy necesaria una completa clarificación de la doctrina que se aplicará en Europa", dijo.

El Eurogrupo dice estar satisfecho con los compromisos de Salgado

Los socios europeos dieron ayer la bienvenida a las medidas adicionales de transparencia en las cuentas públicas y en las del sector bancario anunciadas por el Gobierno español con el objetivo de tranquilizar a los mercados.

Según el presidente del Consejo Ecofín de la UE, el ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, los socios escucharon, en el seno del Eurogrupo, las explicaciones ofrecidas por Elena Salgado. "Nos felicitamos del anuncio hecho por el Gobierno español de una transparencia mayor sobre la evolución de las cuentas públicas, regionales y nacionales, y de las que se refieren a los préstamos para terrenos y construcción e hipotecas para vivienda residencial concedidos por la banca", dijo Reynders.

Salgado, por su parte, aseguró que sus socios no le habían pedido más medidas para frenar el contagio y que habían aplaudido la decisión de acelerar las reformas.

El ministro alemán advierte de que «no salvará a ningún otro Estado»

El ministro de Economía alemán, Rainer Brüderle, aseguró que los casos de Grecia e Irlanda son "el límite" para Alemania, que "no puede ayudar a salvar a ningún otro país" en caso de emergencia, según una entrevista concedida al periódico Bild am Sonntag antes del acuerdo en Bruselas.

Brüderle aclaró que la rápida decisión en el caso de Irlanda "era necesaria para evitar el peligro de contagio". En la entrevista, rechaza las especulaciones sobre un efecto dominó sobre otros posibles países de la Unión Europea y en concreto afirma que "España y Portugal hacen todo lo posible para controlar su presupuesto".

El ministro alemán de Economía negó cualquier idea de regresar al uso de las antiguas monedas nacionales. "Sería fatal, las consecuencias de abandonar el euro serían para la economía alemana un desastre: descenso de la economía y de la riqueza, paro...", aseguró Brüderle.

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