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¡España, España!

Mañana nos jugamos los cuartos, compartamos la victoria con amigos y botellines muy fríos

el 22 jun 2012 / 12:20 h.

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Julio del Rey nos recibe tras su barra de madera en un local donde la decoración juega un papel fundamental, con pinturas de Manuel Francisco de Perea y González.

Una antigua carbonería acoge este singular bar que regenta Julio del Rey desde 2005, antes, el carbonero lo transformó en bar y allí, muy cerquita de la Puerta del Perdón, se juntaban flamencos y gente de arte, nada más y nada menos que figuras como el Beni de Cádiz; el sabio -otro, de Tarifa, que Dios tenga en su Gloria-; El Junco, Lola Flores, en fin, canela fina. Ahora el palo es otro, hay menos flamenco y más Sevilla, de curiosa estructura, el bar, puerta que hay que buscar entre Robles y Las Escobas, está en pleno arranque de la Cuesta del Bacalao.

Un ancho pasillo desemboca en el bar propiamente dicho, barra de frente y bancada pegada a la pared, como un foro de sevillanía para sentarse a charlar con las muchas cosas que de esta ciudad sabe Julio. En las paredes de la entrada nos reciben unas pinturas de Manuel Francisco de Perea y González, en ellas se ilustra la historia de la ciudad, empezando por la mítica fundación de Hércules, con una sibila miguelangelesca que sostiene el enigmático NO&DO, después las patronas, santas Justa y Rufina. En la pared de enfrente un caballo blanco rampante sostiene al rey santo, Fernando III, luego los bustos de otros monarcas significativos para Sevilla, su hijo, Alfonso X, Pedro I y los Reyes Católicos, cuyo escudo se muestra junto al de la ciudad. Ya dentro, en las paredes, además de numerosas fotos de carácter cofrade, cuelgan dos piezas de anticuario, el frontal y un costado provenientes del Santo Entierro de Alcalá del Río, de entorno a principios del siglo XX.

La barra presenta una madera curtida en mil batallas, tras ella, Julio nos pone un muy buen salchichón en rodajas y unos muy sabrosos chicharrones de Cádiz, mejor como lo cortan aquí, gruesos, que otros más fino que hemos probado. La nómina de tapas se basa principalmente en las chacinas de Coripe, todas las tapas a 2 euros: tortilla, queso, cinta de lomo, el mencionado salchichón, butifarra, morcilla de Cártama, chorizo, chorizo picante. También hay conservas, mejillones, zamburiñas, caballa, melva, ventresca de atún, pulpo, sardinillas.

Todos los viernes hay paella y, cada día, una tapa de guiso. Para acompañarlas cerveza de barril Mahou, botellines de Cruzcampo y una oferta de cinco botellines de Estrella Damm a 5 euros. Pero recomiendo probar el muy buen vermut de la casa, ojo, con sifón de los de antes. También hay vinos de Jerez y vino de naranja del Condado de Huelva y una buena selección de licores y espirituosos si queremos prolongar la velada o llegar comidos por la noche para unas copas a precios tan razonables como combinados de primeras marcas entre 3 y 5 euros, además hay mojitos, piña colada y margaritas. En este rincón del centro se quiere a Sevilla y a España y se nota, así que nada mejor que disfrutar con un grupo de amigos de ese partido España-Francia con unas buenas copas entre buenos camaradas, amén.

La ficha

Propietario: Julio del Rey.
Dirección: C/ Álvarez Quintero, 60. 41004 Sevilla
Teléfono: 955 29 32 06
Horario: De 12 a 16 y de 21 horas a cierre. Descansa los domingos.
Precio:
Tapas: 2 euros.
Caña, botellín y tinto de verano: 1 euro.
Vinos por copas: Marqués de Villalúa Blanco, 1,50 euros. Rioja Condado de la Vega Crianza, 2 euros. Decreto Real (La Mancha), 1,50 euros.

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