Economía

"España ha salido bien de la crisis pero debe persistir en las reformas"

El responsable de Economía de la Comisión Europea en España, Juerguen Foecking, llama a una mayor coordinación entre las comunidades autónomas porque «es increíble que tengamos un mercado común en Europa y no en España»

el 26 jun 2014 / 09:02 h.

Por Juan Rubio y Alejandro Luque «España ha realizado un importante esfuerzo, tanto que ha salido bien de la crisis económica, mucho más que otros países europeos, y ahí está el caso de Grecia. Pero tales esfuerzos aún deben seguir». El alto funcionario comunitario Juerguen Foecking durante un momento de su conferencia en el ciclo ‘Hablemos de Europa’. / Foto: Pepo Herrera El alto funcionario comunitario Juerguen Foecking durante un momento de su conferencia en el ciclo ‘Hablemos de Europa’. / Foto: Pepo Herrera Con la reciente rebaja fiscal como telón de fondo, y que ha despertado ciertos recelos en la Comisión Europea por el impacto que pudiera tener para el cumplimiento de los objetivos de déficit, su responsable de Economía en Madrid, el alemán Juerguen Foecking, instó ayer a las autoridades españolas a no desviarse del buen camino y atender, pues, las recomendaciones emanadas de Bruselas. Durante su ponencia en el ciclo Hablemos de Europa, organizado por El Correo de Andalucía en el hotel Gran Meliá Colón de Sevilla, Foecking –«no soy un espía de Merkel», bromeó al arrancar una conferencia que versó sobre la nueva gobernanza económica en la Unión Europea– dejó claro que las perspectivas para nuestro país son «actualmente más optimistas que el año pasado». Estas palabras, tomadas de forma aislada, poco dicen, pero tras ellas existía un gran trasfondo. En efecto, por segunda vez el Ejecutivo comunitario se pronunciará, allá por octubre, sobre los presupuestos nacionales para 2015 –ya lo hizo para los del ejercicio en curso–. Y de la opinión que emita –«una opinión», insistió– conoceremos si todavía nos deparan o no más ajustes (recortes) en las administraciones –con sus lógicos efectos también para los ciudadanos–. Hasta en tres ocasiones pronunció que la de Bruselas sería una mera opinión. Eso sí, apostilló, los consejos se publican, y ahí estarán los partidos de la oposición y todos los ciudadanos para comparar qué hacen sus gobiernos y qué deberían hacer a tenor de los análisis macroeconomicos elaborados por los funcionarios comunitarios. La soberanía, no obstante, recae sobre los parlamentos nacionales y, por tanto, la decisión final depende de ellos. El responsable de Economía de la Comisión Europea en España, quien admitió la complejidad de la gobernanza económica en este gran club comunitario y la dificultad añadida abierta a la espera de que el próximo otoño se conforme la institución tras las recientes elecciones al Europarlamento, recordó las ocho recomendaciones arbitradas este año para España. De todas ellas, y quizás por encontrarse en la capital de una comunidad autónoma, recalcó la que hacía el número seis: más coordinación entre las distintas administraciones que componen el Estado español. «Es increíble que tengamos en la Unión Europea un mercado común y éste no exista en España. Y es esencial que lo haya entre todas las regiones (autonomías). Hay que incrementarlo». Lo dejó ahí, aunque las palabras hacían referencia a una denuncia constante del empresariado español: la disparidad de legislaciones. Es más, Juerguen Foecking comentó que precisamente una de las grandes carencias que reveló la crisis es la falta de coordinación a nivel comunitario a pesar de compartir la misma moneda. El técnico también hizo una parada especial en la cuarta recomendación concebida por Bruselas para España: que la educación no casa con el mercado laboral. Es decir –sostuvo– la universidad no se adecua a las necesidades reales de las empresas. No en vano, es otra de las sempiternas críticas por parte del tejido productivo español. Sobre los seis restantes consejos, los consabidos. Uno, reducir el déficit público; dos, profundizar en la reforma laboral para así atajar el paro entre la juventud y el desempleo de larga duración; tres, reducir la pobreza e incrementar la inclusión social; cuatro, estudiar muy bien dónde hacer o mejorar infraestructuras, incluidas las energéticas; y cinco, las reformas de las administraciones públicas, en el sentido de disminuir su burocracia; y seis, persistir en la reforma bancaria para que así fluya el crédito a las pymes. Foecking, asimismo, recordó que la UE también se había pertrechado contra las burbujas (la inmobiliaria, la bancaria, la de la deuda privada, etcétera) de los Estados con un mecanismo de vigilancia y, por ende, de advertencia para que los propios países actúen antes de que éstas se formen y terminen por estallar y arrastrar a otra crisis. A pesar de lo dicho, la conferencia del funcionario comunitario no rezumaba pesimismo. Al contrario. Por un lado, matizó que España «no es un caso espectacular» en Europa, pues casi otra docena de naciones también tienen problemas de déficit excesivo. Por otro, el empeño que hay por salir del agujero. Y, por último, porque «más o menos» nuestro país cumplió con el objetivo marcado para 2013. ¿Qué pasará a partir de ahora? Juerguen Foecking confió en que las cuentas se cumplan en 2014 (déficit del 5,8 por ciento) pero su contundencia ya no fue tal para los ejercicios 2015 (el 4,2 por ciento) y 2016 (cuando debe situarse, como máximo, en el 3 por ciento). Ni un sí ni un no, todo depende, dijo, de cómo evoluciona la economía española y los efectos de la rebaja fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy. Bruselas la estudia. Ya se pronunciará.

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