Economía

España vuelve a zozobrar tras dispararse el precio de su deuda

Con el epicentro de las dudas sobre Italia y el segundo rescate heleno, la prima de riesgo bate récord y la bolsa se desploma

el 11 jul 2011 / 21:03 h.

La Bolsa de Comercio de Atenas, ayer en una jornada en la que sufrieron con especial intensidad los mercados europeos.

La reunión extraordinaria previa al Eurogrupo de los mandatarios de la UE sobre la crisis de deuda concluyó sin ningún resultado ni avance visible pese a la expectación generada y a las fuertes tensiones en los mercados.

Dudas de tal calado que, a pesar de tener a la deuda italiana en su epicentro, salpicaron un día más de lleno a España y llevaron a su indicador de referencia, el Íbex 35 a perder un 2,69%, hasta la cota de los 9.670,6 puntos, lo que supone la segunda mayor caída del año, con la prima de riesgo en máximos nunca vistos por encima de los 340 puntos básicos. El batacazo pudo ser mayor, pues llegó a dejarse hasta un 3,5% durante la sesión y a rozar los 9.500. La rentabilidad de los bonos españoles a 10 años escaló por encima del 6%, su nivel más alto desde su entrada en la Zona Euro.

De nuevo la gran perjudicada de la jornada fue la banca, que vio cómo la cotización de sus títulos se desplomó por encima del 3% para Caixabank (-5,29%), Banco Popular (-4,28%), BBVA (-4,06%), Banco Sabadell (-3,97%), Banco Santander (-3,16%) y Bankinter (-3,08%). Sin embargo, Sacyr fue el valor que más se dejó, con un retroceso del 5,69%. La caída del Íbex fue similar a la de París, pero menor que el descalabro del 4% que sufrió la Bolsa de Milán.

Los ministros de Economía de la Eurozona no lograron atemperar sus discrepancias sobre la contribución de la banca al segundo rescate de Grecia, con lo que el enfrentamiento retrasará probablemente hasta septiembre la aprobación de este nuevo plan de ayuda.

Alemania y Países Bajos exigen que la participación del sector privado sea "sustancial" aunque las agencias de rating lo consideren un impago, mientras que la vicepresidenta económica, Elena Salgado, se alineó con las tesis del Banco Central Europeo (BCE) y avisó de que de que podría aumentar la inestabilidad en los mercados.

La reunión fue convocada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y a ella asistieron el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso; del BCE, Jean-Claude Trichet; del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn.

"Cuanto más tiempo tardemos, más corremos el riesgo de una quiebra y dejamos de controlar la situación", avisó el ministro de Finanzas griego, Didier Reynders, que admitió su "preocupación" por las "tensiones" en Italia y otros países de la Eurozona. Sin embargo, tanto su homólogo alemán, Wolfgang Schaüble, como el holandés, Jan Kees de Jager, minimizaron el riesgo de contagio a Roma.

En contraste, Elena Salgado, admitió que la crisis ha alcanzado una dimensión "más sistémica" y que "no se puede hablar de uno o de otro país" sino "de la estabilidad del euro en su conjunto". "Tenemos que dar una imagen de unidad, de firmeza y determinación, de que haremos todo lo que sea necesario para garantizar la estabilidad del euro".

Además, descartó que Roma necesite un rescate. "En mi opinión, Italia puede salir de esta situación por sí sola con la ayuda de todos. Todos necesitamos la ayuda de todos, pero no una ayuda financiera", dijo Salgado.

La vicepresidenta insistió en que la contribución de la banca debe ser "voluntaria" y "procurar la suficiente estabilidad en los mercados financieros".

"Estamos todavía a tiempo de revertir esa inestabilidad en los mercados y eso es lo que debemos hacer sin más tardanza", señaló. España secunda así la posición del BCE, que sostiene que cualquier participación de la banca que sea considerada impago provocará un efecto contagio en toda la Eurozona similar al que causó la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers en 2008.

Mientras tanto, la Comisión Europea quiere prohibir a las agencias de rating que califiquen la deuda pública de los países de la UE rescatados como Grecia, Irlanda o Portugal, anunció el comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier. Una propuesta que llega tras la polémica decisión de Moody's de rebajar la semana pasada la nota de la deuda de Portugal al nivel de bono basura.

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