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Espectacular por partida doble

The Imperial Ice Star puso en pie al público sevillano que asistió en el Teatro de la Maestranza al estreno de su última propuesta en la que la música de Thaikovski se rinde al patinaje artístico.

el 27 dic 2012 / 23:19 h.

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'EL CASCANUECES'
Teatro Maestranza del 27 al 30 de diciembre. Compañía: The Imperial Ice Stars. : Tony Mercer. Coreografía: Tony Mercer, María Crlova. Música: Tchaikovsky. Intérpretes: Anastasia Ignatyeva, Bogdan Berezenko, Vadim Yarkov, María Mukhortova, Volodymyr Khodakivsyy, Fiona Kirk, Svetlana Nalimova, Yulia Ashheulova, Oleg Tazedinov, Juris Salmanovs, Julia Odintona, María Mukhortova



Un cuento de Navidad, una música espléndida y una pista de hielo sobre un escenario teatral. Es el punto de partida de esta singular propuesta que aúna el carácter espectacular del patinaje artístico con la belleza apolínea de la danza clásica y el reto de superación del circo.

Tchaikovsky compuso la música de El Cascanueces para dar vida a un ballet basado en la versión de Alejandro Dumas (padre) de un cuento de hadas escrito por Theodor Amadeus Hoffman. El ballet se estrenó en Rusia en 1892, aunque no llegó a hacerse popular hasta mediados del siglo pasado, gracias al montaje teatral que realizó Balanchine para el Ballet de la Ópera de Nueva York en 1954. Desde entonces representar este ballet durante la Navidad se ha convertido en una tradición con la que este montaje cumple, pero solo a medias. Y es que, más que un ballet sobre hielo habría que contemplarlo como un soberbio espectáculo de patinaje artístico que se sirve de la música de Tchaikovsky para dar una nueva vida al cuento de Dumas.

La puesta en escena reproduce con fidelidad la estética del ballet clásico gracias a una vistosa escenografía de grandes paneles pintados, un vestuario fastuoso y un número considerable de intérpretes sobre el escenario que, junto con algunos efectos lumínicos, potencian lo que tiene de espectacular el patinaje sobre el hielo, que aquí debe someterse a un escenario teatral cuyas dimensiones son considerablemente inferiores al de una pista de patinaje profesional. Pero con respecto a la coreografía y su estructura original se trata de una versión bastante libre que sacrifica algunas piezas, como la danza rusa, mientras añade algunos personajes, como la pareja del hada del azúcar y los magos, otorgando así una mayor grandiosidad al cuento y a la música del maestro ruso, que aquí suena en la versión grabada de la Orquesta de Munich. Una magnífica interpretación que logra situar a la música en muchos momentos en primer plano, a pesar del impacto de los saltos y las piruetas de Bogdan Berezenko y Anastasia Ignatyeva, las acrobacias de Marina Davydova como muñeco Cascanueces, la magia de los bufones o el uso del trapecio de la intérprete de la danza árabe de la segunda parte.

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