Economía

Espinosa negó a Aguilera que hubiera pacto con Marruecos

Dos semanas antes, la ministra dijo personalmente a la consejera que no era definitivo

el 20 dic 2009 / 22:05 h.

Protesta de los productores de tomate almeriense el pasado febrero contra la exportación marroquí.

A primeros de diciembre, la consejera andaluza de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, lanzaba un mensaje de tranquilidad al agro. Tras haber conversado con la ministra del ramo, Elena Espinosa, ésta le había garantizado que no se había firmado acuerdo agrícola alguno entre la Unión Europea y Marruecos y que sólo constaba un protocolo inicial con la posición "de las partes". Dos semanas después, el acuerdo por el que el país norteafricano exportará más frutas y hortalizas a los mercados comunitarios estaba cerrado y, además, en los mismos términos que ya se conocieran el pasado día 1, ante la indignación de un campo que, para colmo, se ve ahora inmerso en una gran bronca política nacional entre el Partido Popular y el PSOE .

Ni siquiera ha habido reacción ni comunicado oficial sobre el citado pacto comercial, y ello pese a que tanto el Gobierno como la Junta de Andalucía se quejan de los constantes incumplimientos de los contingentes de tomate que Marruecos puede vender a la UE. Es más, la propia Clara Aguilera reconocía ante los periodistas que había encargado un informe a sus servicios jurídicos para ver la posibilidad de denunciar las violaciones del tratado.

Reacciones. "Queremos recordar que el Gobierno se comprometió en su día a no dar el visto bueno a ningún acuerdo con Marruecos, mientras no se cumpliesen los controles establecidos por el acuerdo vigente", se lamenta Agustín Rodríguez, secretario general de UPA de Andalucía.

No en vano, las organizaciones de productores han abierto varios frentes para denunciar el exceso de exportación marroquí, incluida una queja formal contra la Comisión Europea ante el Defensor del Pueblo Europeo e incluso llevarla ante el comunitario Tribunal de Luxemburgo.

Mientras, a COAG de Andalucía le duele la boca de solicitar la intervención del Servicio de Defensa de la Competencia español, al considerar que las mercancías enviadas desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar están por debajo del precio fijado en el tratado y de los costes de producción. Por tanto, agrega esta asociación, estaríamos ante prácticas de dumping comercial, penadas por la legislación.

"Este Gobierno no está por defender los intereses del campo andaluz y contradice su propio discurso", comentan fuentes de la patronal Asaja-Andalucía, que exigen al Ministerio que despliegue una amplia ofensiva diplomática para que la rúbrica del nuevo tratado no sea ratificada por el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE (previsto para principios del año próximo).

A costa de Andalucía. Antes de firmarse el acuerdo, Clara Aguilera admitía su preocupación por el contenido. "Y me niego a que se haga a costa de las producciones andaluzas", insistía. No obstante, emplazaba al sector regional a mirar más allá de Marruecos y lograr la competitividad por otras vías, entre ellas los mecanismos de regulación del mercado -a iniciativa de los agricultores- o la tipificación en origen. Sin embargo, arguyen fuentes del sector, aunque ésta sea una vía correcta, el precio es fundamental, y con el marroquí las cosechas de Andalucía nada tienen que hacer.

Tanto a la Consejería como al Gobierno le pilló por sorpresa esa firma entre Rabat y Bruselas, ya que hasta días antes hablaban de que no había nada definitivo. Es más, recientemente Josep Puxeu, el secretario de Estado de Medio Rural, restó importancia al impacto que pudiera tener para España, cuyos productores -recordó- también cultivan en tierras de Marruecos.

Peces por tomates. Este país ha estado siempre en el centro del enfrentamiento. Así, cuando con el arranque de la década había que renovar el acuerdo comercial, se acusó a Rabat de querer cambiar peces por tomates, esto es, que los barcos europeos (mayoría españoles) pudieran volver a faenar en sus aguas -el tratado pesquero había finalizado- si se accedía a un cupo de exportación mayor para esa hortaliza.

Ahora, el PP, con su líder a la cabeza, Mariano Rajoy, acusa al Gobierno español de haber cambiado la solución para el conflicto de la activista saharaui Aminatu Haidar por un sí al nuevo tratado comercial agrícola entre Bruselas y Rabat. Cabe recordar que España ha sido el país más beligerante contra las negociaciones agrarias, por cuanto el Estado vecino cultiva los mismos productos y en idénticas fechas.

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