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"Está claro que los imputados no van a recibir la condena que creemos que se merecen"

Antonio del Castillo y Eva Casanueva repasan el año transcurrido tras la desaparición y muerte de su hija, Marta del Castillo. Puede leer la primera entrega de una entrevista que se publicará íntegra mañana en El Correo de Andalucía y elcorreoweb.es

el 21 ene 2010 / 16:41 h.

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 –El domingo se cumple un año de la desaparición de su hija Marta. Los hemos visto sufrir, pero también reponerse al dolor para exigir Justicia. ¿Cómo se encuentran ahora?

–(Eva) Lo que se siente después de un año es mucha impotencia, porque hemos tenido más sinsabores, dentro de toda esta tragedia, que alegrías. Sería absurdo nombrarlas porque las conoce toda la sociedad. Para mí ha sido un año corto y largo: un día tras otro esperando que alguien diga dónde se encuentra el cuerpo de Marta, y a la vez corto porque me parece que fue ayer cuando la vi salir por última vez por esa puerta. Son sentimientos de impotencia, rabia, tristeza, dolor; que te hayan matado una hija y no la hayas podido todavía ni enterrar.

–Con la Navidad cerraron un año sin ella ¿Cómo lo vivieron?

–(Antonio) Llegó Semana Santa, una fecha muy emotiva porque era muy señalada para ella; Feria, su cumpleaños, el mes de vacaciones, que no puedes desconectar, porque no trabajas y estás las 24 horas dando vueltas al mismo tema, y no se te va de la cabeza porque te falta una hija. Llegan irremediablemente las Navidades, una fiesta de recogimiento familiar, Nochebuena y Papá Noel, que siempre se ha hecho mucho en esta casa; Nochevieja… fechas familiares y de alegría... Y los Reyes, que si antes comprabas cinco ahora compras uno menos. Y ya para colmo llegamos a los 365 días, al año completo. La fatídica fecha y la fatídica hora llegarán y los recuerdos se te vienen constantemente.

–¿Se han vuelto más protectores con sus otras dos hijas?

–(Antonio) Yo no me siento más protector, esto no te lo puedes esperar. Nuestras hijas no suelen salir, son más pequeñas, tienen amigos que vienen a casa o ellas a casa de los amigos. Si la mayor quiere ir al cine la lleva la madre, la mete en la sala y espera a que salga. (Eva) Pero eso es algo que yo ya hacía con Marta. No me puedo sentir más protectora porque más protectora que he sido no puedo ser, lo que sí sientes es más miedo. Piensas que una niña con la que yo he tenido tanta confianza, siempre protegiéndola, llevándola y recogiéndola... no ha sido la típica niña que ha salido por esa puerta sin que se sepa dónde ha ido. Si piensas que con esa protección le ha pasado esto, tienes miedo.

–Para otros padres debe de ser terrible escuchar eso.

–(Eva) Exacto. Yo recuerdo que esa noche cuando fue Antonio buscando a la niña me decía: son las dos de la mañana y por esos polígonos industriales hay niñas de 14 o 15 años andando solas, da hasta miedo. Cómo vas a imaginarte que una niña que se recoge a las diez y media o las once… y sientes que habrá padres que piensen que estábamos tan pendientes y le ha pasado esto. Ha alarmado a la sociedad, pensar que le puede pasar a cualquiera.

–Habéis vivido momentos terribles. Cada novedad de la investigación era peor que lo anterior. ¿Qué fue lo más duro?

–(Antonio) Hombre, lo más duro fue cuando el delegado del gobierno y el jefe de la Policía me dijeron que Miguel había confesado que la había matado.

–Antes lideraron una movilización masiva para buscar a Marta ¿Cómo aguantaban?


–(Eva) Para mí fue un mes y medio constantemente sedada, escuchaba el murmullo de la gente que entraba y salía y el teléfono sonando constantemente. (Antonio) Fueron días interminables, había muchas llamadas de gente que decía que la había visto, nos llamó una señora que su marido estaba labrando el campo y la había visto andando como ida… eso me alentó, creía que le habían dado un golpe y estaba por ahí perdida. (Eva) Es lo que pensábamos, porque una marcha voluntaria sabíamos que era imposible y manteníamos la esperanza de que estuviera viva, que le hubieran dado un golpe y no supiera ni quién era.

–Hubo quien llamó para burlarse. Una mujer fue condenada por telefonear para deciros que no veríais más.

–(Antonio) Esa llamada la cogí yo, me dijo: "no volverás a ver a tu hija", y en ese momento me asusté, me puse nervioso. ¿Cuánto le ha caído?

–Le pedían una multa.


–(Antonio) Es lo que demuestra que en España delinquir, hacer daño, es gratuito. Estamos a expensas de este tipo de personas, que se aburren y llaman al teléfono de personas que están sufriendo y dicen una barbaridad. Hacer daño a los ciudadanos normales en este país sale gratis. Porque daño hizo, y bastante.

–Han criticado mucho la actuación policial ¿no fue buena?

–(Antonio) La actuación del policía que me cogió la denuncia no fue en absoluto buena porque me dijo que mi hija se había ido de marcha, cuando ese hombre lo lógico es que se calle la boca y se limite a coger la denuncia. Después que no hiciera nada, habiendo un protocolo de menores que debía conocer. Contra el resto de policías no tengo nada en absoluto, es más, estoy agradecido, somos conscientes del esfuerzo que han hecho y de las horas. Es verdad que yo he criticado porque no llego a entender que no hayan sido capaces de sacarles la verdad de dónde está el cuerpo. 

- ¿Creen que todos los que participaron en el crimen van a estar sentados en el banquillo?

-(Antonio) Yo espero que sí, aunque siempre he dicho que puede que haya alguna persona más, que falta alguien. Pero eso es la Policía la que tiene que investigar.

–¿Qué esperan del juicio? ¿Creen que los imputados van a recibir la condena que merecen?

 –(Antonio) Está claro que la que nosotros creemos que merecen no van a recibirla. Hay gente imputada solo por encubrimiento y ateniéndonos a la ley que tenemos son tres años. De seis meses a tres años por encubrir un asesinato nos parece injusto, pero el que ha hecho la ley nunca se va a ver en un caso de éstos 

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