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Esta primavera puede caer lo más grande, ojito

el 13 ene 2013 / 09:39 h.

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Harto ya de desahogarse a través de las redes sociales de las ocurrencias del ministro de Inducción, o de Instrucción, o de Intromisión, o de Recortización, o de Evangelización, o como se llame eso que se ocupa ahora de convertir las escuelas en secuelas, y los colegios en fábricas de secundarios para Amar en tiempos revueltos (o El secreto de Puente Viejo, porque el sistema se distingue por su versatilidad), el profesor de la Facultad de Comunicación Alejandro Antona Illanes colocó anteayer en la puerta de su despacho un letrero que decía (y dice): Reservado el derecho de admisión.

PROHIBIDA LA ENTRADA AL SR. WERT. Como es natural, y más teniéndolo en el edificio de enfrente, el Tuitiritero (que se enteró por la foto de Irene Tenorio en FB) fue a preguntarle qué le sucedía, y lo que respondió Antona fue lo siguiente: "Cada día que pasa, el partido que nos gobierna me sacude con una nueva infamia. A menudo tengo la sensación de estar al límite, de no poder con una sola medida más de las que, por desgracia, siguen tomando desde el más absoluto desprecio por la ciudadanía. Por eso, al llegar a la Facultad, quiero pensar que ahí al menos, como en mi casa, puedo contar con un espacio, propio e íntimo, en el que poder trabajar libre de infames. Por ello me reservo el derecho de admisión." ¿Cómo se dirá en lenguaje administrativo aquello de Toma castaña pilonga? Pues eso, señor ministro. Tómela vuesa merced, que le hará bien. Hale.

Dicho lo cual, toca presentarse: el Tuitiritero es el tipo con chistera de la ilustración. Se dedica a pasearse por las redes sociales a ver qué se cuece, trayéndose aquí un selecto surtido de lo que por ellas se comenta. Encima, el fulano en cuestión ha creado un hashtag en Twitter y una página en Facebook para recibir visitas dispuestas a largar por esa boca. Y precisamente uno de los temas que proponía estos días atrás a sus huéspedes tenía que ver con el citado prohombre. En concreto, la pregunta era más o menos esta: El lunes [o sea, mañana] viene a Sevilla el ministro Wert a dar una conferencia. ¿Algún recado de tu parte? El asunto lo venían calentando desde días atrás los de Spanish Revolution, más que nada por prepararle al hombre un recibimiento a la altura de su visión de la educación, y bueno... A decir verdad, al igual que los Mandamientos de la Ley de Dios, tales recados podrían resumirse en dos. Y mire qué casualidad, ambos firmados por Conchi Bueno: el primero, "que se vaya a la mierda por ejemplo"; el segundo, "que se vaya a la mierda por ejemplo otravé (sic)". La palabra no es que esté bonita, no señor, pero si en un país donde se infla de euros públicos a los bancos a costa de (entre otras cosas) quitar las estufas de las escuelas no se puede mandar a la mierda a un ministro, con o sin motivo y en el contexto de la opinión libre, entonces más nos vale cerrar nosotros mismos los periódicos y dedicarnos a la pesca del temido chipirón plancha. Sara María Caballero, más finamente, le recomendó a su excelencia que se diera "un viaje en el tiempo", inspirado quizá en la canción de Jeanette: Ni palabras, ni promesas, ni jurar que cambiarás: si te vas, te vas del todo para no volver jamás.

Por no dejar el tema de los viajes: El Tuitiritero comentaba en las redes sociales que, con la retirada de las ayudas y subvenciones públicas por causa de la crisis, algunas familias que traen a niños saharauis durante los veranos van a tener que pagar de su bolsillo, en parte o por completo, el billete de avión: hasta cerca de 700 euros, nada menos. Su pregunta era: ¿Crees que las administraciones deben seguir ayudando aunque sea escasamente, o piensas que el poco dinero que haya debe ser para los españoles? Ah, y por cierto: 700 pavos el avión, idea y vuelta a Argelia, que está ahí al lado, y en vuelo chárter. ¿Quién está sacando tajada de la solidaridad? "No sé", decía el Tuitiritero, por provocar, "pero yo he visto pasar a la gallina de los huevos de oro con una cuchillada en el pecho". Eryka Cobos Martínez respondía: "¿Ahora la administración no da nada y encima seguimos siendo los perjudicados los de siempre? ¿Las familias que ponemos el alma en todo esto, incluso quitándole cosas a nuestros hijos, y después hay que realizar visitas a los dirigentes políticos de mi ciudad para que se hagan fotos y se pongan medallas que no les corresponden?" Bueno, ella colocaba muchos más signos de interrogación, pero la esencia es esta: un enfado del quince y medio.
Otra facebookera, Paula Bernardo, agregaba: "(...) Al final VEP [Vacaciones en Paz] se ha convertido en un negocio para muchos, compañía aérea incluida, que saben que, por lo que nos une a los niños, estamos dispuestos a pagar incluso por encima de la lógica. ¿Es lógico que cueste llegar a Tindouf más que a Nueva York, y más cuando el avión va lleno SIEMPRE? A mí permitidme que lo dude... pero seguro que a muchos les compensa que sea así..."

Otro semblante poco sonriente es el del retrato de la joven del cartel de las fiestas de primavera del Ayuntamiento de Sevilla. Muy original. Aunque no falto de polémica, por aquellos que sostienen que... un cartel de las fiestas de primavera... en Sevilla... el solecito... el no sé qué... el azahar... el no sé cuánto... y ahora poner a una muchacha así de seria, pueeees... Lo que decía Víctor: "Viendo la cara de alegría de la muchacha, se te quitan las pocas ganas que pudieras tener de irte de fiestas de primavera." Marta Viguera Sánchez pone el contrapunto a la cosa: "Es un cartel excelente, muy por encima de la media, del provincianismo y de los tópicos, menos mal, algo de pintura y de calidad", para añadir en otro mensaje de Facebook: "Los ignorantes y mediocres pueden cachondearse." Pero llovían las opiniones: "Antiguo como la Sevilla eterna de la derechona que nos gobierna" (Javier García); "Triste y agorero. Este año puede caer lo más grande" (Paqui Riscos); "Esa se ha recogido de su caseta hace diez minutos" (Fernando Colodro Galdón); "¡Me encanta! En estos tiempos de crisis, apelar a la estética de esa época creo que es muy acertado, el espectador se mete de lleno en lo que le estas contando" (Mariana García); "¿Esa es la cara de las sevillanas por tener un alcalde como Zoido? ¡No me extraña! solo le falta el retablo atrás" (Carmela Gálvez).

Y a todo esto, en la costa de Huelva, la tuitera Mónica Silva Román descubría cómo el paseo marítimo de Matalascañas engullía un camión de obras enterito. Impresionante experiencia. Tan impresionante que le echó unas cuantas fotos al asunto, entre ellas la que aparece ahí arriba, y que gentilmente nos ha prestado para que demos fe del acontecimiento. Llega a pasar algo así en verano y se lía la de San Dios. Vamos, que esto sucede en agosto y el eco de la frase coreada Quillo ¿c'apazao? ¿C'apazao? habría llegado hasta las primeras estribaciones de Sierra Morena.

Pero hay otros clamores que llegan más lejos. Desde Twitter, @jufecampe dice: "El Ministerio del Interior informa que el carnet del PP es equiparable al pasaporte para ser inmune en el extranjero #CarromeroStyle." Y hablando de clamores: Ahora dicen desde el FMI que eso de que la solución estaba en la austeridad no era verdad. Ahora, ¿qué? Malos tiempos para todo aquel que comparta menos de un 95% de su ADN con la oruga común. No es que sean muchos, pero siempre podrán tomar la palabra para decir sí cuando sea sí o no cuando sea que no. Un buen sitio para hacerlo: en casa del Tuitiritero.

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