Deportes

Esta rivalidad sí tiene futuro

Deportividad entre los dirigentes, protagonismo para los canteranos en el césped y cero incidentes. Así sí. Sevilla ha recuperado su derbi.

el 22 ene 2012 / 00:30 h.

Casto y Javi Varas se abrazan antes del derbi.
Son algo más de las diez de la mañana de un día de derbi, que no es un día cualquiera en Sevilla, y en la valla que da a las galerías de Fondo del estadio Benito Villamarín hacen cola unos cuarenta aficionados a la espera de que los vigilantes jurados abran la puerta y les permitan acceder a la compra de una entrada. Faltan diez horas para el gran partido y ya hay ambiente en Heliópolis. Junto a los pacientes espectadores pasa, haciendo footing, el expresidente Jaime Rodríguez Sacristán, uno de los últimos exponentes de un ciclo que duró diecinueve años en la sala de mandos del Betis. Nadie cae en su presencia, un signo de que Manuel Ruiz de Lopera está casi olvidado por aquí.

Doce horas después, los cuarenta aficionados son 44.000 y los únicos presidentes que corretean son Miguel Guillén y José María del Nido, ambos camino del palco de la concordia. Desde allí ven el partido de la máxima rivalidad, convertido ahora también en el de la máxima deportividad porque la coherencia, ese bien tan preciado por escaso, impera al fin en las relaciones entre los vecinos después de años y años de ridícula conflictividad, más propia de niños chicos que de adultos. Este derbi, así, tiene mucho futuro. Bravo por los dirigentes de los dos clubes de esta ciudad que, por fin, transmitió su auténtica imagen a toda España, aunque esto quizá no interese a quienes no ven más allá de Cristianos, Messis y gamberros que agreden a muletazos o botellazos a los jugadores o entrenadores del eterno rival de cada uno.

El último gol del Betis en un derbi en su campo se celebró el 2 de abril de 2006 y fue obra de Fernando Varela, natural de Dos Hermanas. El siguiente, casi seis años más tarde, llevó la firma de Beñat Etxebarria, natural de Igorre, Vizcaya. Los separan mil kilómetros, pero ambos tienen algo en común: antes de triunfar en Primera pasaron por el Betis B. Este derbi también tiene muchísimo futuro en el césped porque la cantera, como siempre ha sido, vuelve a ser protagonista. Los mejores del Sevilla fueron Reyes y Jesús Navas, ambos criados en la carretera de Utrera, como Javi Varas. Los mejores del Betis fueron Casto y Beñat, ambos provenientes de Los Bermejales, igual que Cañas o Pozuelo o Vadillo. Por cierto, señores que no ven más allá de CR7 y similares: Beñat lleva más goles de falta que cierto futbolista muy guapo, muy rico y muy bueno...

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