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Estabilizadores

En Economía se conoce como estabilizadores automáticos a aquellos mecanismos del sistema de gastos e ingresos públicos que, una vez implantados, ejercen un efecto anticíclico sobre la economía (es decir, inyectan fondos en épocas de recesión y los retiran en épocas de auge) de forma espontánea.

el 15 sep 2009 / 18:19 h.

En Economía se conoce como estabilizadores automáticos a aquellos mecanismos del sistema de gastos e ingresos públicos que, una vez implantados, ejercen un efecto anticíclico sobre la economía (es decir, inyectan fondos en épocas de recesión y los retiran en épocas de auge) de forma espontánea, sin necesidad de recurrir a medidas discrecionales, contribuyendo así a evitar las consecuencias más peligrosas tanto de recesiones como de recalentamientos.

Los ejemplos más prominentes de estabilizadores son el impuesto sobre la renta personal (por su progresividad) y el subsidio de desempleo. En una época de parón como la que estamos viviendo el sector público recorta sus ingresos tributarios (ya que la mayoría de ellos están ligados a la actividad) y aumenta sus gastos por seguro de desempleo. Y es de este modo cómo se estaría ayudando a suplementar la demanda agregada.

Por supuesto, para que la cosa tenga realmente el efecto a corto plazo buscado es preciso que la gente decida gastar esas rentas adicionales. Y es en este sentido que el subsidio de desempleo es un arma estabilizadora más eficaz, puesto que al ir a parar a aquellos que no obtienen rentas tendrá una mayor probabilidad de ser empleado en el consumo corriente.

El seguro de desempleo, pues, no sólo proporciona seguridad a los trabajadores sino al conjunto de la economía. Desde otro punto de vista, ha constituido uno de los elementos más robustos del Estado del Bienestar, manteniéndose frente a ataques de tono neoliberal que han tenido éxitos sonados en relación con otros casos (véase la defenestración del Impuesto de Patrimonio y casi del de Sucesiones en nuestro país).

Una de las argumentaciones hostiles al seguro que hicieron fortuna no hace mucho fue la de que los generosos subsidios de desempleo europeos eran los responsables de la reducida movilidad regional del trabajo frente al caso, supuestamente paradigmático, de EEUU. Esta hipótesis exagera el efecto desincentivo, ignorando que el seguro de desempleo también puede tener un efecto positivo al mitigar la restricción de liquidez frente a los costes de búsqueda y movilidad.

Un reciente trabajo (K. Tatsiramos), le da la vuelta a la tópica noción clásica. Tras analizar empíricamente el efecto del seguro de desempleo sobre la movilidad geográfica del trabajo en cinco países europeos (España, Francia, Reino Unido, Alemania y Dinamarca) muy diferentes. Los resultados de su encuesta confirman que, en conjunto, el cobro del subsidio no condiciona negativamente la movilidad laboral, si bien los efectos varían dependiendo de las características institucionales y con la estructura de incentivos dentro de cada país.

En realidad, en aquellos países con subsidios más generosos (Francia, Dinamarca, y hasta cierto punto, España), son precisamente sus beneficiarios quienes muestran una mayor proclividad a buscar trabajo fuera de su lugar de residencia. Mientras tanto, allí donde el montante de la prestación es menor, la tendencia a la movilidad de perceptores y no perceptores del subsidio es casi idéntica.

En definitiva, la ciencia termina desnudando los tópicos aunque se tome su tiempo. Parece claro que la combinación de eficacia, seguridad, estabilidad económica y paz social traída por el subsidio de desempleo contrapesan muy de largo sus posibles efectos negativos sobre la asignación de recursos.

Catedrático de Hacienda Pública. jsanchezm@uma.es

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