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Estados Unidos espera repetir el gran papel de la Confederaciones

La selección de fútbol de Estados Unidos se ha convertido en un "fijo" de los mundiales y espera repetir en Sudáfrica el éxito de la Copa Confederaciones 2009, donde eliminó a España y le puso muy difícil el título a Brasil.

el 07 jun 2010 / 12:31 h.

FICHA TÉCNICA

Entrenador: Bob Bradley

Capitán: Carlos Bocanegra (31 años, Rennes)

Palmarés: Tercer clasificado en el Mundial de 1930.

Campeón de la Copa de Oro de la Concacaf: 1991, 2002, 2005 y 2007



En su sexto torneo consecutivo y noveno de su historia, Estados Unidos participa como líder indiscutible de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Fútbol (CONCACAF), después de haberle arrebatado la supremacía a México.

Su presencia en Sudáfrica 2010 llega después de proclamarse ganador del torneo hexagonal de la Concacaf al conseguir 20 puntos (6-2-2) y superar por uno a México (19), que fue segundo y a Honduras (16), tercero, que también se clasificó.

El máximo responsable del nuevo viaje a un Mundial de Estados Unidos es el seleccionador Bob Bradley, de 52 años, gran conocedor del fútbol de su país, que ocupó el puesto dejado vacante por Bruce Arena.

Su filosofía de trabajar con los jóvenes valores y los veteranos que militan en el fútbol extranjero le dio el resultado que buscaba y con esos mismos jugadores espera superar la primera ronda del torneo, algo que no logró en Alemania 2006.

Desde que asumió, en diciembre del 2006, el cargo, Bradley ha sido un gran revulsivo para el equipo y, además, abrió un proceso de renovación del proyecto anterior con la incorporación constante de jóvenes valores.

Bradley, en tres años y medio, ha llamado a 92 jugadores para que disputen 61 partidos internacionales, con jornadas de triunfo en el frío de Polonía, en el calor de la Habana frente a Cuba y ante España en la Copa Confederaciones, en Sudáfrica.

De nuevo buscó el mejor talento entre los jóvenes valores, grupo que encabeza su propio hijo Michael (Borussia Mönchengladbach), de 22 años, el delantero Jozy Altidore (Villarreal), que tiene 20, y el centrocampista Stuart Holden, los tres titulares indiscutibles.

Altidore hizo saltar las alarmas el pasado día 3 al sufrir un leve esguince en el tobillo derecho durante un entrenamiento en la concentración del equipo norteamericano en la localidad sudafricana de Irene.

La emigración de futbolistas estadounidenses a Europa le ha permitido a Bradley seleccionar a 17 que juegan en equipos del viejo continente, que distribuyó con ocho que están en Inglaterra, tres en Alemania, dos en Escocia y uno en cada país de Francia, Dinamarca, Italia y Noruega.

También estarán dos jugadores hispanos: el delantero Hérculez Gómez (Puebla) y el centrocampista José Torres (Pachuca), que militan en el fútbol de la primera división de México.

Al final sólo dejó a cuatro de la Liga Profesional de Fútbol de Estados Unidos (MLS) como son Landon Donovan y Edson Buddle (Los Ángeles-Galaxy), Jonathan Bornstein (Chivas USA) y Robbie Findley (Real Salt Lake). Los tres últimos juegan su primer mundial.

Estados Unidos no tiene a una gran estrella, pero sí talento y un estilo de juego definido, en el que impera la disciplina en el campo, la lucha constante y estar en posesión del balón el mayor tiempo posible.

El equipo ha alcanzado un buen equilibrio en todas sus posiciones con jugadores como el arquero Tim Howard (Everton); los defensas Carlos Bocanegra (Rennes), capitán del equipo, Jay DeMerit (Watford), Oguchi Onyewu (Milán), recuperado de una grave lesión, y Steve Cherundolo (Hannover).

Junto a los jóvenes valores, Bradley también confía en profesionales veteranos como el centrocampista DaMarcus Beasley (Rangers), que junto a Donovan y Cherundolo van a disputar su tercer mundial consecutivo.

Clint Dempsey (Fulham), otro de los fijos del seleccionador y jugador importante, Bocanegra, Marcus Hahnemann, Howard y Onyewu jugaran por segunda vez el mundial. Quince jugadores lo harán por primera vez.

La selección de Estados Unidos ha bajado su promedio de edad de 28,5 que tuvo en Alemania 2006 a 27 para el de Sudáfrica con el arquero Hahnemann, de 37 años, como el más veterano.

Una vez más, el líder de la selección en la dirección del juego y en el ataque será Donovan, de 28 años, máximo goleador en la historia del equipo con 42 dianas y 121 partidos disputados, que además llega en un gran momento de forma.

Estados Unidos cree que tiene un equipo para superar el pobre papel de Alemania 2006 y aspirar a los cuartos de final conseguidos en el Mundial de Corea y Japón 2002, que fue su segunda mejor actuación desde que en 1930 logró el tercer puesto tras perder en semifinales contra Argentina.

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