Cultura

Estas chicas van a dar que leer

Una nueva ola de escritoras se impone en las librerías por frescura y calidad

el 23 abr 2010 / 16:29 h.

La escritora Patricia Esteban Erlés.
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El nombre de Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) puede ser desconocido para el gran público, pero no para los fieles seguidores españoles del relato corto. Descubierta gracias a algunas importantes antologías, su consagración definitiva ha llegado con su fichaje por la editorial Páginas de Espuma y la edición de Azul ruso, un volumen de trece impecables relatos donde lo fantástico invade el ámbito cotidiano, y la truculencia se funde con la ensoñación.

La autora podría pasar por ser la más veterana de una nueva hornada de voces que, aunque con obras todavía incipientes, parecen haber llegado al mercado librero para quedarse. Cada una con sus posiciones estéticas, sus influencias y sus riesgos; sólo las une el momento actual, en el que las editoriales parecen haber apostado por fin por nombres femeninos, y una peculiar frescura, completamente libre de complejos y dispuesta a proyectar una mirada propia sobre el mundo.

El fenómeno viene de atrás: en los últimos años, autoras de perfil muy diferente como Care Santos, Espido Freire, Marta Sanz, Mercedes Cebrián, Eugenia Rico o Marta Rivera de la Cruz -por no citar a las hispanoamericanas que se han ido dando a conocer en nuestro país, y que son legión- han ido contribuyendo a que ser chica y ser joven no resulte una rareza en los escaparates de las librerías.

Todas ellas han allanado el terreno a promesas tan firmes como Claudia Apablaza (Chile, 1978), que tras forjarse como escritora en el terreno del relato publica ahora en Barataria su primera novela, Diario de las especies. Una narración que, con grandes dosis de originalidad, adopta la forma de navegación por la red y la estructura participa de los blogs, para acabar proponiendo una reflexión sobre la identidad y las relaciones humanas que ya ha merecido encendidos elogios de colegas como Tryno Maldonado o Vicente Luis Mora.

También procedente del cuento, aunque con serias incursiones también en la poesía y la traducción, es Pilar Adón (Madrid, 1971). La autora de Viajes inocentes y de las novelas Las hijas de Sara y El hombre de espaldas, una de las voces más originales de la última narrativa española, está a punto de publicar su producción más reciente de relatos cortos en Impedimenta, bajo el título El mes más cruel.

 Por último, y como un insólito caso de precocidad, Luna Miguel (Madrid, 1990) sería la benjamina de este variopinto panorama de nuevas autoras. Activa bloguera, columnista del diario Público, después de publicar varios poemarios acaba de lanzar -firmado junto a Antonio J. Rodríguez- el relato Exhumación, la historia de dos amantes adolescentes que reflejan las pasiones y angustias de la generación del nuevo siglo, a la que pertenece la autora.

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Mención especial merece la argentina Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977), que fue portada de una conocida revista literaria antes incluso de desembarcar en las librerías españolas con su primera novela, Las teorías salvajes (Alpha Decay). El márketing funcionó, y en apenas un par de semanas no había en el mundillo quien no se preguntara quién era la tal Pola de apellido difícil de memorizar. Bella, simpática, fotogénica, desbordante, hiperactiva y -lo que importa en este caso- dueña de una prosa efervescente, enormemente creativa, Olixarac ha sido recibida por la crítica con un aplauso unánime, así como por la bendición de popes como Rodolfo Fogwill (que ha llegado a nombrarla sucesora, en su peculiar estilo, como "un Fogwill con tetas") o César Aira. En el lado contrario también hay quien la acusa de ostentar una ideología conservadora y de vender por su cara bonita. Lo seguro es que Oloixarac y Las teorías salvajes, un complejo relato de tono desenfadado y multitud de personajes, con elementos intrigantes y filosóficos, parecen no dejar indiferente a nadie.     

 

 

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