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Este es el camino

el 01 oct 2010 / 21:02 h.

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El mismo nivel de compromiso que se le exige a una institución como la Universidad de Sevilla con el progreso y con los avances científicos y sociales de su tiempo es el que cabe exigirle también en su programación cultural. Por eso es de recibo saludar con entusiasmo que la Hispalense haya decidido volver a apostar nuevamente por la música de hoy para inaugurar el curso.  

En los atriles un doble homenaje, al sevillano Manuel Castillo y al actualísimo Cristóbal Halffter, cuya música llevaba demasiado tiempo ausente de la ciudad por mor de la presencia de su hijo como titular de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS).

Del primero se ofreció Orippo, una suerte de fantasía para clarinete y orquesta de cuerdas ligera, cromática y de justificado virtuosismo que tuvo en Piotr Szymyslik a un solista autorizado y a una orquesta, conducida con gran entrega y aplomo por Juan Luis Pérez, que punteó y resaltó cuantos ecos neoclásicos y, por qué no, bartokianos, hay en el pentagrama. Menos interesantes los Cuatro cuadros de Murillo, evocadora música de parciales logros pero de escaso calado.

El corazón del programa residía en el Doble Concierto para violín, viola y orquesta de Cristóbal Halffter. Pérez pudo hacer sonar la ROSS con mayor incisividad pero bien estuvo una versión tendente a lo camerístico, con dos solistas que entendieron la aristada gramática del compositor que aquí despliega una creación críptica, poliestilística sí, pero con los momentos de color tan característicos suyos.

En el cierre la severa Fantasía sobre una sonoridad de G. F. Händel no se encuentra entre lo más interesante de su catálogo y su orquestación coincide parcialmente con los Cuatro cuadros de Murillo. Hubiera sido preferible oír Halffbeniz u Odradek, piezas de mayor impacto. Que no quede aquí. Éste es el camino a seguir.

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