Cultura

“Este es el Papa de la humildad, pero no traerá una Iglesia a la carta”

La vaticanista Paloma Gómez Borrego da las claves de la renuncia de Benedicto XVI y del último cónclave las ha resumido en el libro 'De Benedicto a Francisco. El cónclave del cambio'.

el 19 jun 2013 / 09:44 h.

Entrevista Paloma Gomez BorreroPasado mañana se habrán cumplido 100 días desde que al balcón principal de la plaza de San Pedro se asomara la figura del cardenal argentino Jorge María Bergoglio convertido ya, por obra y gracia del Espíritu Santo, en el nuevo Papa Francisco. Testigo de excepción de todo lo sucedido en la trastienda de esa elección fue la veterana periodista Paloma Gómez Borrero, que ya acumula en su dilatado expediente profesional cuatro cónclaves y una renuncia. Las claves de la renuncia de Benedicto XVI y del último cónclave las ha resumido en el libro De Benedicto a Francisco. El cónclave del cambio, de Editorial Planeta. –Más allá de sus problemas de salud, ¿hay razones para pensar que hay otras motivaciones detrás de la renuncia voluntaria de Benedicto XVI? –La más importante ha sido que no se ha encontrado con las fuerzas y el vigor necesarios para afrontar una serie de problemas que él mismo tildó de suciedad que desfiguraba a la Iglesia y que se propuso atajar. Los últimos años han sido muy duros para él. –¿Usted es de las que creen que el Papa se bajó de la cruz? –Yo digo que ha cambiado la cruz de sitio, pero la cruz siempre ha sido cruz. –¿Por qué ningún vaticanista llegó siquiera a vislumbrar la elección de Bergoglio como nuevo pontífice? –Por la edad, exclusivamente por la edad. Nos habíamos hecho a la idea de que, puesto que el Papa se había sentido mayor, todos pensamos en un hombre que fuera más joven. Todos llegábamos hasta el cardenal Scola, de 71, y aun así ya nos parecía mayor. Ni siquiera el Observatore Romano, entre las biografías que tenía preparadas de los candidatos para lanzarlas enseguida, tenía la del cardenal Bergoglio. A pesar de que había quedado finalista en el anterior cónclave, nadie lo tenía entre los papables. –¿Que vio el Colegio Cardenalicio en este jesuita argentino para elegirlo Papa? –Por lo visto, su intervención en el precónclave fue extraordinariamente importante. Yo creo que ha venido a hacer la radiografía de esa Iglesia que yo llamo primitiva, o sea, esa Iglesia de vuelta a sus orígenes, de la caridad total, de la humildad, de la cercanía y de acabar con los lobbys, como ha llamado ahora. Su intervención inclinó hacia él muchas preferencias, sobre todo de los americanos. –¿Qué cambiará en la Iglesia con la llegada de Francisco? –La Curia de gobierno de la Iglesia tratará de agilizarse, o sea, desburocratizarse mucho y ser más cercana a la gente. Tratará de tener los problemas de cada continente muy presentes, de ahí que se haya rodeado de un consejo de sabios formado por ocho cardenales para que le ayuden a la reforma de la Iglesia y a la guía del gobierno. La Curia será más ejecutiva y el Papa tomará sus decisiones pero después de escuchar. –¿Cómo actuará Francisco ante problemas como el de la pederastia? –Pues seguirá la misma línea de tolerancia cero, trasparencia total y no temblarle la mano que siguió su antecesor, Benedicto XVI cuando ha quitado a obispos y lo ha definido como crimen atroz, más aún si lo comete un sacerdote. –El uso de anticonceptivos, el nuevo concepto de familia consagrado ya por muchos estados... ¿Habrá pasos adelante en estos asuntos? –Hay unos temas de indisolubilidad del matrimonio en los que no va a haber modificaciones. Hay puntos sobre los que mucha gente espera cambios porque a ellos les gustaría una Iglesia a la carta. La Iglesia te da unas normas, unos principios y una doctrina que si estás dentro de la Iglesia, las aceptas, y si no te puedes ir, nadie te va a perseguir. –¿Veremos muchas sotanas españolas en la Curia vaticana? –Creo que el mallorquín Ladaria, que está en la Doctrina de la Fe, seguirá muy cerca del Papa. Tenemos a Rodríguez Carballo, que ha sido el ministro de los franciscanos y que ahora tiene un puesto muy importante en la Congregación para Religiosos. Tiene muy cercano a un exnuncio, hoy arcipreste de Santa María la Mayor, que es el cardenal Santos Abril, que es muy amigo y que yo creo que le consultará sobre asuntos de la Curia. En fin, creo que España tiene mucha importancia y tendrá aún más. –¿Cuándo veremos al Papa Francisco por España? –Tengo la impresión de que vendrá con motivo del Vcentenario del nacimientro de Santa Teresa, que se celebra en 2015. –¿Qué desvela la relatio, ese informe sobre la cara Bde la Iglesia que Benedicto XVIencargó a tres cardenales, encabezados por el español Herranz? –Es la pregunta del millón. Ese informe es sobre todo el que le ha causado mucho dolor a Benedicto XVI y le ha confirmado temores. Lo que hay en ese informe lo sabe Benedicto, lo sabe Francisco y creo que influirá en las medidas que tomará, aunque no sea inmediatamente. –¿Qué retos tiene ante sí el Papa Francisco? –Primero esa reforma de la Curia, que es muy importante, y luego evangelizar, o sea, llevar a Cristo y dar esperanzas con Cristo a un mundo que parece que no tiene salida o no ve un horizonte, sobre todo a los jóvenes. –¿Cree que el Papa Francisco responderá a las enormes expectativas creadas en torno a su figura y a sus primeros gestos? –Algunos se quedarán desilusionados porque muchas veces las esperanzas que ponemos son las esperanzas de cada uno de nosotros. Son tantas las esperanzas puestas en él que alguno se quedará desilusionado, sin duda. Pero creo que es un Papa de esperanza, que además es lo que queremos todos. –En Buenos Aires le tenían como conservador. ¿Cómo calificaría al nuevo Papa? –A un Papa no se le puede llamar ni conservador ni progresista, porque ¿a qué llamamos progresista en la Iglesia? Sí es un Papa muy abierto, de decir las cosas con un lenguaje cercano. Nos parece que el intelectual es menos cercano, pero creo que Benedicto XVIha sido un Papa al que haremos justicia a medida que pasen los años. –Ya lo llaman el Papa humilde. ¿Usted le pondría otro apellido al Papa Francisco? –Humildes, a su manera, han sido todos ellos. Si le tuviera que poner un apellido al Papa Francisco, diría que es un jesuita de hoy.

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