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Esto con Zoido no pasaría

Aunque viniese el fin del mundo, seguro que convencía a los de Lipasam para seguir trabajando.

el 06 ene 2012 / 09:31 h.

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  • Por delante vaya que sí, que no es el día más propicio, que hoy es Reyes y demás pero ¿han visto la película Contagio? Bueno, si no fueron al cine en su momento ya tienen que esperar a que salga en DVD porque hace un par de meses que voló de la cartelera. Hace su tiempo, sí, pero todavía hay un par de imágenes que no se me han ido de la memoria pese al tratamiento navideño de las últimas fechas. Con el nombre de la película tampoco es reventarles la sorpresa si les cuento que trata de un virus que se extiende por el mundo en un pispás, en plan aquella gripe A famosa de hace tres años pero matando a millones de personas. Y lo primero que no se me va de la cabeza más que una imagen es una cifra, cuando a un personaje se le ocurre decir que inconscientemente nos tocamos la cara con las manos entre 2.000 y 3.000 veces al día, como para no pillar luego algo.

    La segunda sí es una imagen. A la gran ciudad ha llegado la infección, todo el que puede se queda en casa escondido pero en teoría la vida tiene que seguir funcionando. ¿Resultado?: los trabajadores del metro dicen que no, que ellos no trabajan. De los barrenderos no dicen nada, pero a los dos días los contenedores están a rebosar, la basura se come las calles. Tiene toda la lógica: si esto es el fin del mundo no te vas a parar a recoger la porquería, siempre me han llamado la atención esas pelis de ciencia ficción en la que unos periodistas retransmiten hasta el último segundo el impacto del meteorito que nos quita a todos de fumar, como si no tuvieran los pobres una familia a la que abrazarse en este trance.

    Viendo esas calles llenitas de basura pensé lo mismo que ustedes: esto aquí en Sevilla con Juan Ignacio Zoido no pasaría. Será toda la pandemia que usted quiera, pero aquí nuestro alcalde se reuniría con los trabajadores de Lipasam y seguro que les convencía para seguir trabajando para no dañar la imagen de la ciudad. Porque el fin del mundo puede llegar, pero eso no es excusa para perder las formas, y si algo ha demostrado Zoido de verdad es que por ahora tiene satisfechos a los distintos colectivos profesionales: ha cumplido con los interinos de Tussam (hubo que poner más dinero pero se cumplió), ha contratado más gente en Lipasam, policías y bomberos todavía no han salido en procesión por las horas extra, los taxistas lo sacaron a hombros el otro día con el acuerdo de la reducción de licencias... Y de los comerciantes del Centro ni hablamos, sólo están pelín molestos los de Luis Montoto con lo del tráfico, pero todo se andará.
    Las cosas como son: como todo hijo de vecino, Zoido tiene sus cosas buenas y malas, pero hay dos con las que cuida mucho de esmerarse, el cumplimiento a rajatabla de lo que dicen las ordenanzas municipales y la satisfacción de lo que demandan los colectivos profesionales. Esta última parte se la guarda para aparecer en persona, intentando conciliar a todo el mundo (hasta en el conflicto del aeropuerto, que no es municipal) en reuniones que terminan con abrazos y las manos así todas juntas para hacer la foto de satisfacción en plan piña.

    Añadamos a todo lo anterior que las fiestas parecen sentarle especialmente bien a nuestro alcalde. Tras ganar las elecciones en mayo, su momento de mayor ebullición fue cuando casi lo canonizaron en la procesión del Corpus. Luego vino el verano, época poco propicia para el lucimiento, y encima hubo algunos problemillas que se enquistaron (Plan Centro, Ikea...), tanto que ni el día de la Virgen de los Reyes ayudó a remontar.
    Pero amigo, ha sido llegar las Navidades y cómo ha cambiado el asunto. Todo ha sido actividad, frenesí, y hay que quitarse el sombrero porque todo ha salido muy bien y estas cosas hay que reconocerlas: iluminación navideña chula, éxito aplastante del espectáculo 3D, triunfo absoluto con las muchas actividades desarrolladas... Si nuestro alcalde necesita del contacto con la gente para sentirse en su salsa (a él no le asusta lo de la película Contagio), gente es lo que ha habido de sobra estos días y en parte gracias a su gestión, que ha animado al personal a darse paseos. El colofón ha sido estos días, se lo ha tenido que pasar cañón abrazando al Heraldo para darle las llaves de Sevilla y coronando a los Reyes Magos.

    Llegados a este punto, estoy deseando ver qué pasa cuando nos metamos en nuestras fiestas de verdad, esa Semana Santa y esa Feria en las que tiene uno la impresión de que a Zoido le gustaría tener una máquina de hacer clones para estar en todos lados. Y es que ésta es su forma de hacer política y así va a seguir, ¿para qué cambiar cuando las cosas te salen de lujo que te crujo?

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