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"Esto no es EEUU, donde Rolex da dinero por que Cruise lleve su reloj"

el 14 abr 2012 / 20:28 h.

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Antonio Nazaré lo intentó todo, aunque tuvo enfrente el lote de menores posibilidades del encierro de Montealto.
Sara Sánchez (Sevilla, 1978) cuenta con una dilatada experiencia en el mundo audiovisual. Fue su socio José Manuel Rodríguez quien le propuso montar una empresa que le permitiera volcar sus esfuerzos en los proyectos que realmente le interesaban a ambos, lo que dio lugar a la productora Azhar Media. De eso hace ya dos años.

-¿Qué servicios presta su firma?
-Somos una productora audiovisual y nos dedicamos a diferentes formatos. La línea que llevamos de producción propia son documentales que surgen a partir de nuestras ideas o de las que traen otros para que nosotros las desarrollemos. A partir de entonces, buscamos financiación y el equipo necesario para llevarlo a cabo. Como productora audiovisual hacemos además otro tipo de formatos, como spots comerciales o videoclips, todo ello teniendo en cuenta el papel que juega en estos momentos internet, que es la pantalla más demandada. Para televisión, por ejemplo, aún no hemos hecho nada, aunque ese sector está ahora regular.

-¿Qué proyectos ha desarrollado en estos dos años?
-Empezamos con un documental, El viaje de Carlos, un homenaje a Carlos Cano en el décimo aniversario de su muerte. Se realizó hace poco más de un año y se acometió en coproducción con Canal Sur. Para desarrollarlo contamos con una subvención de la Consejería de Cultura. También coprodujimos un corto de ficción, Reflexiones de un picaporte, con Mundo Ficción. La dirección corrió a cargo de Carlos Crespo, que colabora con nosotros en otros proyectos.

-¿Qué proyectos tiene en estos momentos entre manos?
-Hemos estado grabando y está en fase de producción El dibujo del tiempo, sobre el espeleólogo alemán Lothar Bergmann. Lo queremos terminar este año. Contamos con la ayuda de Cultura y la colaboración de dos ayuntamientos. Era un proyecto de largo documental y pretendíamos que fuera así con más financiación, aunque la dificultad para conseguirla nos ha hecho llevarlo a cabo en formato corto, ya que queríamos acometer el proyecto ya. Perdiendo el norte, que trata sobre el viaje que el escritor Chris Stewart realiza desde su casa de La Alpujarra hasta Fez siguiendo el camino de los moriscos expulsados en el siglo XVII. También desarrollaremos el documental La mar de los hombres, que cuenta la historia de los últimos pescadores que viven en cabañas en Doñana de forma anacrónica. Su avance depende de la financiación. Tenemos ideas y buscamos más de fuera que tengan nuestra filosofía.

-¿Por qué esta selección?
-No elegimos cualquier proyecto. Nos dedicamos a este tipo de documentales porque son los que nos dan conocimiento y porque a nivel de equipo son los más viables. La difusión y la venta es más fácil que con una película que tenga un presupuesto elevado.

-¿Y la producción para otros?
-Lo último que hemos hecho es un spot con una agencia de publicidad. También para Arroz Brillante y para Alcampo, así como para la Consejería de Innovación.

-¿Cómo se lanza a montar una empresa en plena crisis?
-Me lo propuso mi socio, José Manuel Rodríguez. Empezamos a trabajar juntos en un documental y llevábamos muchos años siendo autónomos. Esto era lo que realmente quería hacer. Íbamos a hacer lo mismo y, si era malo por independiente, también lo iba a ser por empresa. Pensamos que para buscar ayudas para proyectos de otros, mejor dedicábamos el esfuerzo a cosas que queríamos hacer nosotros. A nivel personal no ha estado mal, porque trabajaba mucho de freelance y el resto del tiempo lo dedicaba a ir montando la firma. Dentro de lo difícil que está el mundo audiovisual, mi intención era tener una estabilidad y por eso me decidí a tirar hacia adelante con la empresa, aunque es difícil al principio.

-¿Ha encontrado muchas dificultades en el camino?
-Me he encontrado con otros distintos de los que había pensado en un inicio. Uno sólo tiene en cuenta los económicos, la financiación y esas cosas, pero luego el trato con personas y entidades es mucho peor, al menos en nuestro caso. Y es que no empezamos con dinero. Invertimos en proyectos, pero no en equipos, que son cada vez más baratos; nos hemos ido adaptando. No estábamos dispuestos a asumir riesgos que no pudiésemos afrontar.

-¿Cuál es la situación del sector audiovisual?
-La parte que depende de la financiación pública así como la televisión pública está parada. Aquí en Andalucía las productoras se han dedicado a publicidad, televisión y cine o documentales. Y las ayudas están muy frenadas y con el cambio de Gobierno no se sabía qué iba a salir y qué no. Ya se sabe que la inversión en cultura va a caer mucho. En la tele incluso ha habido grandes empresas que han tenido que echar el cierre. Son las que dependían de un programa que daba mucho empleo y tenía gran inversión, pero en el momento que no tienen una vía de financiación no pueden salir adelante. Ahora se tiende a programas de costes más bajos. Se pueden hacer cosas que no están mal, pero esta tendencia puede perjudicar la calidad. Además, se repiten muchos contenidos. Se está readaptando todo. Si quieres ver algo, lo buscas en internet y ya está.

-¿Cómo se debe afrontar ese cambio en el sector?
-Estoy continuamente dándole vueltas a ver cómo se puede hacer. Mi mentalidad es que, mientras esté en este país, seguiré saliendo adelante y, si no, me iré. Además hay que ver que no se han cerrado las pantallas audiovisuales. Al contrario, se han abierto. Internet da la opción de que la gente tenga más fácil acceso a lo que haces. En el caso de la ficción y las descargas, poco a poco ese asunto se irá formalizando y legalizando. El sistema de financiación va a ser a través de la publicidad, como sucede con las televisiones privadas. Pero hasta que se llegue a la fórmula definitiva existe un periodo de adaptación.

-¿Qué opina de las críticas al sector cultural por las ayudas que recibe?

-Me parece que se critican demasiado las subvenciones al cine con dinero público, aunque reconozco que debe buscar también financiación privada. Pero no hay que perder de vista que de buenas a primeras no se puede cambiar. Esto no es EEUU, que Rolex da un montón de dinero por que Tom Cruise lleve su reloj en un film. En este país se subvencionan muchas más cosas, no somos los únicos. Hay que tener en cuenta que con una ayuda no haces una película, necesitas más dinero.

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