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Esto no es un toro

Magritte, uno de los grandes impulsores del surrealismo, no encontró otro método para atacar el realismo que pintar con todo detalle una pipa y escribir debajo: "esto no es una pipa".Era un cuadro.

el 14 sep 2009 / 22:40 h.

Magritte, uno de los grandes impulsores del surrealismo, no encontró otro método para atacar el realismo que pintar con todo detalle una pipa y escribir debajo: "esto no es una pipa".Era un cuadro. Por eso, a menos que se haya perdido el sentido del simbolismo que, por otra parte, es una de las bases más sugestivas de la cultura andaluza, el toro del cartel de Barceló no debería ser un toro. Que los antitaurinos digan que lo es, está en línea con su lógica de atribuir sentimientos humanos al animal y -¿por qué no?- incluso a su figura pintada en un papel; pero que reparos similares los pongan los taurinos indudablemente es señal de descarrilamiento.

Desde tiempos remotos el toro fue fertilidad: ése es el sentido de los rituales en la corrida de bodas y en las esculturas de Mitra matándolo para que su sangre riegue la tierra. El toro es un símbolo de vida, como el corazón, y no existe nada más atravesado por armas que ese órgano. Nadie se horroriza del ángel dispuesto a clavar una flecha en el de la Santa Teresa de Bernini, sólo quien niegue la realidad simbólica se extrañará de que nuestras Dolorosas lleven siete espadas en el pecho. Y no hablemos de la heráldica. ¿Nadie cree que el toro de Barceló sea otra cosa?, ¿que pueda simbolizar un corazón? Si a nadie se le ha ocurrido, entonces si es mejor que apaguemos y nos vayamos: la fiesta ha perdido su inocencia.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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